miércoles, 22 de abril de 2015

El desarrollo del poder popular en América Latina y Chile. Aproximaciones para una relectura del poder popular hoy





 ¬Publicado en Revista Rufian¬

1. Definición aproximativa 
El Poder Popular es una estrategia política prefigurativa[1] del socialismo que se constituye como la expresión concreta de la soberanía popular en un determinado contexto político y sociocultural[2]. Emerge allí donde las sociedades latinoamericanas entran en crisis y permiten que la fuerza colectiva de las clases subalternas restituyan un espacio político y una posición en las relaciones de poder negadas en el ordenamiento político, económico y sociocultural hegemónico. Persigue, por tanto, la generación de cambios en las correlaciones de fuerzas entre las clases sociales y la reconfiguración de los sistemas de dominio en una perspectiva socialista. El Poder Popular es el fin y el medio por donde se desarrolla la democracia socialista, la soberanía popular de los distintos actores de las clases subalternas organizadas como una alternativa política para el conjunto de la sociedad. El poder popular es la expresión de la soberanía popular que imputa las fuentes de legitimidad de una sociedad, sus prácticas e imaginarios de autoridad y mando, y sus modos de producirse material y simbólicamente desde el protagonismo directo de las clases subalternas.
Como expresión política se constituye en un campo de articulación de los actores que se relacionan en distintas prácticas e imaginarios de disputa de los fundamentos del orden constituido. No solo es la política de aquellos que viven de su trabajo, no a costa de la explotación del trabajo ajeno, (contradicción entre capital y trabajo, campo de la explotación), sino que la de todos aquellos a los que se les niega un espacio y lugar propio en la sociedad (contradicciones de la apropiación, campo de la opresión). Por eso es la política de un nosotros conformado por muchos y es la articulación de muchas articulaciones de conflictos en un proyecto mayor, que persigue el buen vivir para el conjunto de la población.

2. Origen histórico
El Poder Popular como un concepto político surge en Chile en el contexto del agotamiento de la estrategia de desarrollo conducida desde el Estado y la crisis del Estado Capitalista de Compromiso (1938-1974) y designó el proceso de movilización de las clases subalternas en la construcción del socialismo. Sin embargo, esta experiencia histórica no agotó su significado. El poder popular se ha constituido en una referencia política transversal en América Latina a los distintos procesos de politización y movilización de los sectores populares. Estuvo presente en Argentina en los 70 bajo la designación de “Poder Obrero y Popular” y durante la década del 2000 fue impulsada por la acción de la izquierda independiente argentina. En Cuba designa desde los 70 a los parlamentos populares institucionalizados en la “Asamblea del Poder Popular”. En Bolivia, ha sido tomado como punto de referencia de la construcción de un “Poder Popular Constituyente” en la estrategia de construcción del socialismo del buen vivir. En Venezuela –el caso más desarrollado– el proceso político de la Revolución Bolivariana lo toma como eje central de la construcción del socialismo, sobre el desarrollo de los Gobiernos Comunales, complementados, por la alianza “cívico-militar” conformada por la “Guardia Nacional Bolivariana” y las “Milicias Obreras Bolivarianas”.
En el caso chileno, la noción de Poder Popular tuvo una referencia importante en el programa de gobierno de la Unidad Popular (UP) y se constituyó como una práctica central de los movimientos sociales en sus experiencias de politización, movilización y lucha, lo que motivó, a la larga, algunas tensiones. La tensión entre el gobierno de Allende y las organizaciones e instituciones autónomas de las clases subalternas se originó en el diseño de gobierno (Programa de la Unidad Popular), donde el protagonismo popular quedó reducido a la gestión y ejecución de las políticas orientadas desde el viejo estado burgués. Poder popular para la UP significaba la subordinación de la iniciativa popular a las mediaciones de los partidos oficialistas en el sistema político y a las acciones desde el ejecutivo en el Estado. Por eso, a medida que el Estado y el sistema político perdían capacidad de dirección del proceso, el protagonismo se desplazó hacia otros escenarios, y otras territorialidades, acotadas a una fábrica, un fundo, un liceo, una comuna. Llegando, hacia el momento de mayor tensión del gobierno de Salvador Allende (octubre de 1972 y entre junio y septiembre de 1973), a constituirse en la principal expresión de poder, de movilización y organización por parte de las clases subalternas chilenas en sus diversos territorios: los Cordones Industriales, en las principales zonas industriales del país; Fundos Bajo Control de los Trabajadores, en el complejo maderero de Panguipulli; Autogobierno Popular, en el caso de poblaciones como la Nueva Habana (hoy Nuevo Amanecer), Che Guevara y otras; hasta las JAP (Juntas de Abastecimiento y Precios).

3. Transformación y desafío hoy
Con la dictadura militar este proceso se vio radicalmente interrumpido y, una vez iniciada las trasformaciones políticas, económicas e institucionales, fue excluido de las formas de construcción política. El proceso de instalación del neoliberalismo, la redefinición del estado en la economía bajo los modelos de “gobernabilidad democrática”, el viraje ideológico de la izquierda en la Renovación Socialista y las transformaciones de las estructuras y clases sociales producto del nuevo modelo dificultaron que durante la transición democrática la acción de los movimientos sociales tuviera un eco a nivel político.
Sin embargo, desde finales de los noventa, una serie de movimientos sociales se han levantado de manera aislada, tomando como eje los elementos centrales de las prácticas de poder popular: la referencia al conflicto en el territorio en proyección nacional, la utilización de métodos y herramientas de acción directa, la tendencia hacia la organización horizontal y la democracia base, la desconfianza en la acción de la institucionalidad como espacio de transformaciones significativas. Tanto los pobladores agrupados en Anda Chile a Luchar, el movimiento UKAMAU, Movimiento Pobladores en Lucha (MPL); estudiantes, en las movilizaciones del 2006 y las del 2011; y trabajadores, desde las movilizaciones de los subcontratistas del cobre (CTC) el 2006, los forestales en 2008, portuarios y trabajadores subcontratados peonetas de la Coca Cola, se han levantado a luchar por mejores condiciones de vida y de derechos sociales arrebatados por la clase dominante.

4. Desafíos del poder popular hoy
Los desafíos del desarrollo del Poder Popular como estrategia de ruptura democrática de los cerrojos puestos por la dictadura y defendidos por la Concertación y la Nueva Mayoría pasan por identificar aquellos elementos que nos permitirían, hoy, construir una alternativa de cambio social radical, democrática, que busque el resguardo y cuidado de nuestro ecosistema y asegure condiciones de buen vivir para el conjunto de los chilenos. Por ello, evidenciamos que a nivel organizacional las prácticas de poder popular y de ruptura democrática tienen las siguientes coordenadas orgánicas que nos permitirían dar sustento a ejes políticos desde dónde impugnar al neoliberalismo. Sus elementos centrales creemos que son:
  • La delimitación de un espacio de acción política articulado en distintos niveles (el espacio local y el sectorial; el espacio nacional; el espacio regional y el internacional);
  • La configuración de un modo de intervención político, generando vías de acción y fuentes de legitimidad (organización de base, revocabilidad del mandato, “el mandar obedeciendo”; deliberación colectiva y democracia representativa de base);
  • El establecimiento de una determinada manera de relacionar los conflictos que constituyen a la subalternidad hoy en Chile, permitiendo el despliegue de movilizaciones y solidaridades en torno a objetivos políticos comunes. Pero también un modo de articular estas fuerzas de presión, movilización y ruptura con la herencia dictatorial defendida por la institucionalidad y la Nueva Mayoría.
  • Los rasgos y características que adoptarán las herramientas e instrumentos de organización que generarán los propios movimientos para la consecución de sus objetivos, lo que nos plantea el desafío de la generación de organizaciones y partidos con vocación de lucha, inclusivos y que no reduzcan su política al mero copamiento sucesivo del estado, pero que tampoco desconozcan la importancia de disputar los espacios institucionales como soportes del protagonismo de los movimiento sociales.
  • La generación de un proyecto contracultural, que genere una ética y una moral que permitan la rearticulación de la relación mando-obediencia bajo formas expresadas en las propias relaciones sociales de las clases subalternas, a partir de sus luchas y tradiciones (el problema de la dirección colectiva y la conciencia gubernamental);
  • La referencia a un posicionamiento teórico analítico que permita que los problemas prácticos se eluciden por el análisis teórico y se vehiculicen como transformaciones políticas (la unidad epistemológica “teoría-praxis”) en un espacio público socialista, propiciando el debate y permitiendo el desarrollo de una conciencia gubernamental y el ejercicio de una política pedagógica;
  • La generación de un trazado estratégico que nos permita romper sobre ejes políticos la herencia de la dictadura y se constituyan en programas de acción que aseguran la construcción de una mayoría política, social y cultural.
Contra todos aquellos que niegan la vida. El desafío sigue siendo no hacer del desencanto el punto de partida de las prácticas de poder popular, con imaginación, pero con un profundo sentido de realidad.


Desde Cerrillos
Población Buzeta.
2015.

* Egresado de historia y sociólogo, Universidad de Chile. Asistente de investigación proyecto Bicentenario dirigido Para el estudios de los movimientos sociales: memoria y poder. Universidad de Chile. Núcleo de investigación en movimientos sociales y poder popular. Universidad de Chile. www.poderymovimientos.cl
[1] La dimensión prefigurativa es un elemento central de la noción de poder popular y se refiere al rol que cumplen aquellas utopías reales en la práctica política. Permite de esta forma, que la relación entre los fines perseguidos por la acción política en términos valorativos, se expresen y materialicen en aspectos concretos, anticipando de esta manera, aquello que queremos conseguir con la manera en que lo conseguimos.
[2] Para profundizar una definición de la noción de poder popular: Mazzeo, Miguel (2014). Introducción al poder popular. El sueño de una cosa, Tiempo Robado Editoras. Santiago de Chile. Varios Autores (2014). Reflexiones sobre el poder popular. Tiempo Robado Editoras, Santiago de Chile.
Para citar este artículo:
Seguel, P. (2015). El desarrollo del poder popular en América Latina y Chile. Aproximaciones para una relectura del poder popular hoy. Rufián Revista, 22 (1). Recuperado desde: www.rufianrevista.org

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