lunes, 11 de agosto de 2014

Presentación del Libro: Cada Día es Continuar.




Carta de Andrés Pascal Allende al Historiador Matías Ortíz.

Estimado Matías:
                           Lamento mucho no poder participar en la presentación de tu obra, “Cada día es continuar”, pues por motivos profesionales debo viajar durante la presente semana a Montevideo. Pero, al menos, quiero dejarte este saludo.
                          He leído con mucho interés tu libro sobre la construcción de las políticas y la identidad del MIR entre los años 1965 y 1970.  Mi interés no se debe sólo a que tu libro me ha hecho revivir con inevitable emoción ese quinquenio inicial y formativo del MIR, en el que tuve el privilegio de aprender de los “viejos” (el Dr. Sepulveda, Clotario Blest, Vitale, el Chipo Cereceda, Valenzuela, entre otros que ya no están entre nosotros) y participar con los “jóvenes” (Miguel, Bautista, Luciano, el Pollo, el coño Villabela, Ricardo Ruz, el Chico Pérez y Lumi Videla, y tantas compañeras y compañeros inolvidables y queridos  que cayeron en la lucha). También me atrapó porque es un relato objetivo, muy bien contextualizado históricamente y sólidamente documentado, con consideraciones políticas y culturales incisivas, que refleja con mucha riqueza, tanto los discursos y las disyuntivas políticas, como las opciones valóricas y las subjetividades sociales de sus actores.
                        Pero sería un error pensar que la importancia del libro “Cada día es continuar” estriba en ser una muy buena reconstrucción histórica de la emergencia de una nueva izquierda en América Latina con foco en la conformación y desarrollo inicial del MIR chileno. Los más significativo y destacable de esta obra es que se zambulle sin temor en un tema de interés político, teórico, y de gran actualidad: los llamados quiebres o rupturas generacionales en los procesos y movimientos políticos, que se repiten en la historia, y que muchas veces como en el caso tratado en esta obra constituye un fenómeno que trasciende lo nacional pues son parte de olas sociales, políticas y culturales regionales (insurgencia latinoamericana), o de época (los años sesenta del siglo pasado).
                       Matías no es el único que se ha referido a ese quiebre generacional en el MIR. De hecho, nosotros los jóvenes miristas de esa época, asumimos como necesario el distanciamiento con la antigua generación que confluyó en la fundación del MIR. Lo novedoso de la obra que hoy se presenta, es que levanta una tesis – que dicho sea de paso comparto totalmente. La tesis de que en la ruptura generacional del MIR en la segunda mitad de la década del 60, hubo a la vez importantes componentes de continuidad generacional. Es más, me atrevería a afirmar que esta tensión “ruptura-continuidad” es una dialéctica común a la mayor parte de los procesos de emergencia de nuevas generaciones políticas y de nuevos movimientos sociales.
                   Diversos historiadores y estudiosos de los movimientos y  conflictos sociales, como Thompson, Tilly o Sidney Tarrow, han apuntado a esta práctica de recuperación de repertorios conceptuales, organizativos y táctico experienciales tradicionales, de procesos históricos anteriores, por los nuevas generaciones. Nuestra generación mirista, como lo documenta Matías, también buscó en el pasado y aprendimos críticamente de las generaciones anteriores. Hoy, los nuevos movimientos generacionales de identidad anarquista, o los llamados neo-miristas, bucean  igualmente en las anteriores tradiciones y experiencias de lucha anti-sistémica, haciendo su propia lectura de ellas. Como dice nuestro autor, la generación nueva se apropia de los aprendizajes de las antiguas generaciones, para así generar una nueva propuesta y opción política, es decir, hay continuidad y a la vez ruptura.
                  Habitualmente las nuevas generaciones emergen cuando se extiende en la sociedad el malestar frente al orden de vida dominante, cuando se abren nuevas claves contra culturales, es decir, nuevos valores y sentidos de vida, y las  elites políticas pierden legitimidad y son desafiadas por la nueva generación. Ello ocurre en contextos iniciales de atomización de las experiencias político-ideológicas alternativas al sistema político institucional, de multiplicación de colectivos políticos y sociales, de una proliferación de búsquedas teóricas, discursivas y tácticas. Así fue en nuestro tiempo, así es ahora. El aporte del libro de Matías es que busca desentrañar como se dio, en el caso del MIR, el paso de la atomización, a la confluencia inter generacional de la diversidad, y a la conformación de un movimiento que logró una importante influencia política y capacidad de intervención táctica en el contexto de los años 60, y especialmente durante el periodo de la UP. Este tipo de estudios pueden ser referentes importantes para la nueva generación de hoy en la medida que no se rescaten las experiencias y repertorios mecánicamente, sino que el lector las analice crítica y creativamente teniendo en cuenta la diversidad de contextos y retos entre el pasado y el presente.  
                 Finalmente, quisiera referirme a la tensión existente en la izquierda de la década del 60 y principios de los 70 entre la concepción gradualista o reformista, de la que entonces llamábamos la “izquierda tradicional”, y  la concepción rupturista, anti institucional, e insurgente que aquella izquierda que nos asumíamos como “izquierda revolucionaria”. Efectivamente, como bien apunta el libro que comentamos, ese debate político llevó a una fuerte discrepancia sobre la intervención táctica y a una reagrupación polarizada de fuerzas políticas.

             En aquella época postulamos, inspirándonos en el decir de Rosa Luxemburgo, que la disyuntiva era entre “Reforma o Revolución”. Pero la memoria de la experiencia histórica que vivimos, sobre todo en el periodo de la UP, me lleva a pensar que las dinámicas concretas de la lucha de clases en esa época no eran tan polares, sino que más bien tendieron, al mismo tiempo, a tensionar y articular en un todo complejo tal polaridad de visiones. Si miramos a la América Latina de hoy, encontramos que el nuevo contexto global y regional ha favorecido en países como Venezuela, Bolivia o Ecuador, el desarrollo de procesos de “Reforma y Revolución”, es decir, que ambos polos conceptuales y prácticos pueden tanto limitarse como potenciarse mutuamente, lo que demanda a las nuevas generaciones la creación y despliegue de políticas no dogmáticas, tremendamente flexibles y creativas, que den cuenta de las realidades y retos humanos del presente,  capaces de generar un poder popular constituyente de una nueva sociedad post capitalista, avanzando a un cambio civilizatorio.
             Junto con mi saludo, recibe Matías mis felicitaciones por tu excelente obra, la que hago extensiva a Ediciones Escaparate por publicarla en su prolífera línea editorial de estudios sobre el MIR.
 Andrés Pascal Allende
Ex secretario general del MIR, 1974-1986.

11 de Agosto, 2014.

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