domingo, 9 de febrero de 2014

Moulian, Tomás (2010). Contradicciones del desarrollo político Chileno. 1920-1980.



1.  Moulian, Tomás (2010). Contradicciones del desarrollo político Chileno. 1920-1980.

1.    Los objetivos: el proyecto analítico.
“La historia provee la posibilidad de recuperar la experiencia de una sociedad, sus formas de resolver las crisis y de promover consensos; en suma, de hacer política” (9). En este texto se busca comprender el sentido histórico de esas etapas del desarrollo político chileno. Para comprender el periodo que va entre 1932-1938 es necesario conocer las fases precedentes; del mismo modo que comprender la década de los 60’, de las “planificaciones globales”. Uno de los temas centrales a abordar es la relación entre: “violencia, gradualismo y concertación ciudadana durante el pasado siglo y principios del actual” (9)

2.    Compromiso, fracturas y gradualismo: 1891-1932.
1.    El papel y os límites de la violencia en el siglo XIX: 1830-1860.
“En momentos cruciales del desarrollo político chileno la violencia fue el medio de resolución de crisis. Las guerras civiles triunfales de 1830 y 1891 o, en nuestro siglo, el golpe militar de 1973 constituyen ejemplos de uso de la violencia para restablecer un orden, imponer una nueva constelación de poder y, en dos de los tres casos, intentar cambios profundos de carácter económico-social” (10)
 El Estado en 1830 existía de manera incompleta, como aparato burocrático y órgano de clase. Su poder político carecía de centralización, organicidad y eficacia. Ni siquiera para conseguir “obediencia con legitimidad, lo que permite revestir sus acciones con ciertos grado de generalidad”. La carencia de legalidad del proto Estado no posibilitaba que el estado contuviera e la competencia entre grupos privaos y facciones de la clase dominante, por lo que disponibilidad de medios privados de violencia se constituía como el  canal de resolución política de los conflictos.  “La lucha política estaba regida por la capacidad de disposición privada de los medios de violencia y no por un sistema legal universalmente aceptado en sus principios formales de funcionamiento” (10)
El conflicto en 1830 demostraba la contradicción entre una “elite gobernante que representaba las aspiraciones liberales y democráticas, mientras que las clases dominantes en el terreno de la propiedad presentaban una orientación conservadora” (10). Estas pretensiones liberalizantes, la transformaban en una “intelectualidad inorgánica, desfasada de la oligarquía terrateniente que aspiraba al nivel político a reproducir el orden paternalista-aristocrático de la hacienda” (11).
La tarea del gobierno de José Joaquín Prieto fue constituir un sistema político que era consistente con las bases de clases existentes. Esto permitió la extensión en el territorio de un poder centralizado que pacificara los conflictos entre facciones, espaciando las intervenciones militares hasta 1850.
El sistema construido en 1830, dotado de una legitimidad revolucionaria, se organizó en base a las normas del predominio presidencial y la debilidad relativa del parlamento. Es decir, “junto con la impersonalidad y racionalización que provenía de la creación y legitimación del sistema legal  de competencia política, convivía el elemento de personalización del poder” (11) Esta debilidad de la estructura del poder político hacía que el carisma del líder fuese el basamento fundamental, expresándose institucionalmente en la figura del presidente. “Pese a las ostentosas apariencias de una autoridad fuerte, el resultado de esa estructuración de liderazgo personalizado dentro de un sistema político cerrado fue, como se ha dicho, la fragilidad del poder” (12). Esta constituye una desmistificaciòn de la idea del presidencialismo fuerte como base de solidez institucional y de orden.  Esta fragilidad radica en la estrechez del círculo oligárquico lo que demuestra cuando una facción se opone contra Manuel Montt, el sistema se traba con facilidad y la negociación se tornó muy difícil.
La división política de la elite dirigente se realizó por: a) la penetración del liberalismo como ideología culturalmente hegemónica; b) efecto mediado por la diversificación de la clase dominante.
Producto de la rigidez del sistema –inelasticidad del sistema político-, sus dificultades para operar en contextos de consensos no-homogéneos, elevó la tasa de conflictividad, revelando una crisis: a) las revoluciones regionales de 1851 y 1859; b) el conflicto religioso. “La inclinación a la guerra y a la violencia por parte de sectores significativos de la elite muestra la ineficacia relativa de las instituciones para contener los conflictos y producir su regulación” (12).
El sistema político no tenía la capacidad institucional para absorber los procesos de diversificación y diferenciación social, sobre todos los que se estaban generando en la clase dirigente. Esto, precisamente por el monopolio de poder parte del ejecutivo y de los controles aristocrático-patrimonialistas en los mecanismos de sucesión en la capa dirigente (13). Esto permitió la diferenciación del liberalismo y el perfil combativo que adoptó en sus primeros años.

2.    Compromisos  y pacificación en el siglo XIX: 1860-1891.
La tensión existente no adopta una perspectiva revolucionaria, porque más que una crisis de representación existía una de participación. El poder tenía una sólida base de clase sin rupturas entre la elite predominante y los sectores más poderosos de las clases propietarias. (13).
La modificación del presidencialismo de facto y luego constitucionalmente desplazó el poder hacia el círculo de notables, perdiendo poder el presidencialismo y constituyéndose un “Estado de compromiso oligárquico” (14). Esto permitió una relación más equilibrada entre el Parlamento y el Presidente hasta la guerra civil de 1891, que terminó con la destitución de Balmaceda y con el establecimiento del sistema parlamentarista.
En este periodo se instala una “forma negociadora en el marco cerrado del círculo oligárquico”, con una leve orientación reformista modernizadora (Ley de Imprentas de 1846, la Electoral de 1861, la de cementerios laicos y la de matrimonio civil).

3.    El recurso de la guerra  el parlamentarismo a fines del siglo XIX.
Esa revolución se realizó para evitar un retorno al presidencialismo y continuar con la línea liberalizante de la década de los 60. El parlamentarismo en la elite era la aspiración producto de la hegemonía cultural e ideológica alcanzada, que pretendía verse a sí misma como ilustrada y civilizante.
 Impacto del salitre en la organización de la sociedad chilena fue que permitió una nueva configuración entre Estado y Economía, dándole al estado un papel central en la recaudación del impuesto de la renta salitrera en el ciclo de auge de las exportaciones.  (15) Este auge del poder del Estado tendió a que políticamente la elite buscase un contrabalance, para efectuar una repartición homogénea del poder en el círculo oligárquico en desmedro de la personalización en el poder ejecutivo de las decisiones políticas.
El sentido de la disputa política en 1891 fue que enfrentó a un bando nacional-desarrollista encarnado en Balmaceda contra uno liberal encarnado en los constitucionalistas o parlamentaristas, que terminó con el triunfo de los parlamentaristas y el predominio del laissez faire puro entre 890 y 1920.
Si bien se predicaba un liberalismo económico  y un no intervencionismo del Estado en la economía, el rol importante del Estado como recaudador de la renta salitrera significó más bien un resguardo del predominio de una relación de clase cuyo poder radicaba en el control de la renta agraria.
“El sistema político que implantó la guerra civil de 1891producía una atomiación del poder, con lo cual el parlamento funcionaba como ámbito de negociación neutralizadora. Así se desplazaba el poder a la sociedad civil oligárquica pero con la indispensable colaboración funcional de la elite política que actuaba como intermediaria” (16).  Esta atomización del poder permitía que la recaudación de la renta salitrera se repartiese entre los segmentos oligárquicos y posibilitaba una alta capacidad cooptativa producto de la misma atomización del poder. “Esto permitía la incorporación de partidos reformadores o aun populares, sin que esto significara un peligro importante” (17). Como sucedió por ejemplo con el partido radical y el demócrata.  En esa configuración, el partido demócrata operaba más que como órgano representativo, como un instrumento de acceso a la elite de elementos escogidos de esos sectores sociales semi-marginados” (17).
El Estado en este periodo  “se había reducido a ser una correa de transmisión hacia la oligarquía del excedente captado, perdiendo casi totalmente la capacidad de dirección en nombre de un interés público” (17).  Este Estado-herramienta de clase estaba organizado como ámbito del compromiso de intereses, los cuales muchas veces se presentaban en sus formas más individualizadas y menos generales” (17)

4.    Tres tipos de democracia elitaria hacia fines del siglo XIX.
La “democracia elitaria de negociación”(1860-1890) era diferente de la “democracia elitaria del líder” (1830-1860).  En la D.E.L. la dinámica dependía de: 1) la existencia de una elite homogénea y unida; 2) el papel decisivo de grandes personalidades políticas.
Es un caso particular de “liderazgo personalizado democrático”, como una variación de lo que Max Weber ha denominado “Plebiscitario de masas” que se basa en la habilidad del líder para conseguir la adhesión en un sistema legítimo de competencia abierto, mediante persuasión racional o emotiva.   Se trata de un fenómeno de democracia de masas, cuando en Chile existía una democracia oligárquica. “se trataba de una democracia ambivalente, con un poder unipersonal, definido normativamente como fuerte, pero que dependía en realidad de la adhesión de notables” (18).
La democracia elitaria de negociación permitió que entre 1860-1890 una pacificación de los conflictos, producto de la diferenciación de las clases dirigentes, pero que no paralizó la acción estatal. Esta mixtura evitaba que la política se diluyera en el compromiso sin proyecto. Después de 1891, se privatizó totalmente el Estado, configurando un modelo de transacción pura  (de competencia por franquicias). “Se fortaleció una capa política, subordinada pero diferenciada por sus intereses propios de poder, unificada en su socialización y concepciones de la política” (19).
Entre 1890 y 1920 no fue un tiempo de caudillos, ni de partidos: fue un tiempo de elite. “Las organizaciones políticas eran entidades débiles, fragmentadas, asociaciones de poder de carácter faccional más que instituciones con programas e identidades sólidas” (19).
Notables: individuos con poder económico y con un poder político dependiente del económico. En la que la elite juega un rol de intermediación, más que de representación.

5.    Intentos de reformas e ilegalidad política: 1891-1932.
Las limitaciones del Estado transaccional fueron: a) la incapacidad de afrontar la cuestión social; b) la incapacidad de aceptar y absorber las transformaciones en la estructura de clase que el desarrollo salitrero había producido; c) la incapacidad de procesar la crisis del salitre como crisis del modelo rentista primario exportador. Estas incapacidades demostraban la imposibilidad de constituir al interior del Estado un interés público legítimo. “la descomposición molecular de los intereses, según los individuos o grupos de presión que tenían acceso al mercado imperfecto de la política, dificultaba la realización de una racionalidad general de clase y favorecía las lógicas privadas.
La figura de Alessandri y la imposibilidad de llevar a buen puerto su programa de reformas visibilizaron: 1) la aparición de u tipo especial de caudillo que representó un líder plebiscitario, que se opuso contra partes importantes de la opinión de la elite; 2) surgió dentro del establishment, lo que revela una eventual posibilidad modernizadora-reformista dentro de las instituciones; 3) que se trataba de un caudillo plebiscitario, pero dentro del marco de un sistema político que diluía el poder presidencial; 4) representaba un caudillo reformador, que promovía reformas de modernización de las instituciones. Alessandri tenía un discurso de: a) ruptura, b) de crítica a la modalidad de políticas prevalecientes; c) con un fuerte contenido antioligárquico, d) y con apelación a las masas.
Su programa acaba a dos fundamentos del sistema de dominio: 1) una reforma constitucional; 2) una  regulación racional de las relaciones laborales, mediante reglas generales, resguardadas coercitivamente y organizadas como sistema global”. Sin embargo el programa no abordaba la crisis del modelo primario-exportador.
El programa de Alessandri dividió profundamente  a la elite que representaba el conservadurismo y tradicionalismo, inclinado hacia la renta y la especulación propia del mundo de la hacienda.  
“Entre 1924 y 1932 la acción política deja de estar regida por reglas de procedimiento universalmente acepadas y pasó a estarlo por la capacidad de influencia sobre un cúpula militar politizada” (23) Eso representa Carlos Ibáñez del Campo que adopta un perfil Bonapartista. Carlos Ibáñez fue depuesto por una insurrección civil. Actuó como un político realista más que como un guerrero.  “La debilidad de la respuesta a la insurrección civil de 1931 revela un enfoque realista, una prudente aceptación de los límites de la fuerza, la conciencia de la  imposibilidad de gobernar contra el conjunto de la elite política y de los partidos, sin apoyarse en ninguna clase fundamental” (25).
La dictadura “democrático-popular” de Marmaduke Grove era improbable que se mantuviera en el poder, puesto que: 1) no había surgido del movimiento de masas, sino de una maniobra de fuerza de escasos elementos militares y de dirigentes pequeño-burgueses radicalizados; 2) no era necesaria la mayor perspicacia estratégica, de darse cuenta de la necesidad de la completa sustitución de la clase dominante, para hacer posible una revolución democrática.
Entre 1830 y 1920 se generan varios momentos de fuerza con largos periodos de compromiso político entre diferentes clases o fracciones de clases (27)
El uso de la fuerza en la resolución de las crisis políticas tuvo resultados ambivalentes. En 1830 fue progresiva, en 1800 reaccionaria. Entre 1924 y 1930 la utilización de la fuerza, menos violenta, se perfiló como inviable para asegurar transformaciones estables.
Esta disgreción sobre los usos de la fuerza, permite comprender el sentido de los Frentes Populares. “Ellas permitieron la creación  de consenso político sobre la base de compromisos inetrclasistas y abrieron paso a na fase reformista de larga duración”.

3.     Los Frentes Populares.
1.    El triunfo del frente popular:
El éxito del frente popular no fue producto de una expansión del sufragio universal, por lo que no puede plantearse como un resultado inevitable de la democracia de masas. (27). El porcentaje de inscrito en 1938 era idéntico al de 192 (20, 8%).
No fue la democratización del régimen electoral lo que movilizó a los radicales hacia la izquierda. Se trató de un realineaminto que no fue producto de una ampliación de la base electoral (28). Los elementos a considerar son: 1) la re-emergencia de las capas medias y su movilización por un partido laico, reformados y estatalista. Las clases dominantes siguieron teniendo acceso a ciertos sectores de las capas medias, pero no pudieron capitalizar los anhelos de movilidad y acceso de oportunidades de los grupos emergentes. 2) Lo segundo, es la brecha abierta entre las clases dominantes y los militares, después de las experiencias de Calos Ibáñez y Marmaduke Grove. La tendencia desarrollista de Ibáñez y la populista de Grove crearon un abismo entre los militares y el conjunto de la elite política, interesada esta última en la mantención de pautas de negociación y de mantenimiento de un esquema de compromiso negociado.  3) La derecha mantuvo su línea conservadora a pesar de los múltiples indicios que daban cuenta del deterioro de su capacidad de poder. 4) además de la imposibilidad de recurrir a los caudillo militares. En ese sentido, “la derecha prefirió la eventual sustitución por parte de civiles progresistas a la posible sustitución por un caudillo militar que reintrodujera la fuerza y restringiera las posibilidades de negociación.
Lo más probable es que no se trató de una rebelión electoral de base popular sino de una radicalización de los sectores medios, en la cal fue importante el comportamiento electoral de los farmer de la zona centro-sur. Además de esto hay que agregar

2.    Mediación o sustitución?: significado de los Frentes Populares.
Los frentes populares surgidos como alternativa política en el periodo de restauración conservadora de Arturo Alessandri (1932-38), asumieron la realización de un conjunto de reformas democrático-burguesas.  Ella tuvo que actuar en un contexto de crisis económica que fue abordado sin desbordar los límites del desarrollo capitalista.
Este fenómeno representa una delegación de las fuerzas operatias de las clases dirigentes en las capas medias? No. “lo ocurrido debe interpretarse como un fenómeno de sustitución, lo que significa que esas fuerzas tomaron la dirección política de las reformas democrático-burguesas porque las clases dominantes no tenían ni marco ideológico ni capacidad política para hacerlas. Asumieron la dirección en vez de ellas y a pesar de ellas; por tanto, como sujetos autónomos, con su propio proyecto político, no como mediadoras de las clases dominantes”
“Autonomía, no significa necesariamente diferenciación o antagonismo, sino, exclusivamente que la racionalidad política de las fuerzas impulsoras de las reformas modernizantes tenía una lógica propia (31)

3.    Los objetivos básicos de las coaliciones de centro-izquierda:
Son básicamente dos: 1) la industrialización promovida por el Estado intervencionista-desarrollista y 2) la democratización. Esta combinación constituye una pauta especial en países de desarrollo capitalista en países periféricos.
Entre 1938 y 1947 la profundización del desarrollo capitalista, con las exigencias que ello planteaba, se realizó en el marco de una democracia política estabilizada en el cual el Estado arbitraba las relaciones laborales y se preocupaba de regular el acceso de los sectores con menos oportunidades a la educación, la previsión o la salud y se jugaba por la formación y disciplinamiento de una clase obrera, parte de origen rural (32)Esa reorientación significo la generación o surgimiento de nuevos empresarios, la reconversión de los antiguos, la reorientación de las inversiones y la creación de infraestructura.
El aporte radical que efectuaron los gobiernos radicales fue la visión nueva del papel del Estado. “Fueron las debilidades de las clases dominantes, paralizadas por un liberalismo estéril y una orientación económica tradicionalista las que determinaron, al hacer indispensable la sustitución, las características del desarrollo capitalista” (33)
“la democratización paralela a la industrialización y el papel decisivo del Esado restringioeron algunos espacios de la iniciativa privada y redujeron las posibilidades para que las lógicas de la acumulación privada primaran, sin contrapesos, sobre las lógicas redisributivas o de democratización de oportunidades.
Por ello, no pudo haber una industrialización radicalmente separada de la democracia, no tanto por efecto de la “popularización” del voto como por efecto del poder adquirido por los partidos mesocráticos y populares dentro de un sistema político donde las clases dominantes habían perdido capacidad de conducción, pese a las imperfecciones de la representación” (33)

4.    Los frentes populares como fórmula política estable.
El ascenso de la coalición centro-izquierdista demuestra: 1) que la debilidad política de la derecha era previa a la expansión del sufragio y de las demandas; 2) que era previa al afianzamiento estatal de la izquierda (33), en una coyuntura en la que la derecha se presentó con una ceguera táctica que los llevó a enfrentar al FP como un notable como Gustavo Ros y con una brecha irremontable frente a las fuerzas armadas.
Más allá de los aspectos coyunturales la transformación del FP en una fórmula estable tiene que ver con factores agregados: 1) la situación política de la derecha que pese a ser derrotada en las elecciones presidenciales de 1938, 1942 y 1946 logró tener cerca del 40% de la representación parlamentaria entre conservadores y liberales en 1937, 1941 y 1945.  Esto le permitió adoptar una política defensiva, de maniobra y negociaciones con la coalición vencedora. Su peso parlamentario le daba un poder de bloqueo que hacía necesario las negociaciones para la implementación del programa del FP.  2) el carácter tolerable de las reformas impulsadas. La industrialización favorecía la diversificación productiva de las clases dominantes y no su sustitución por un empresariado burocrático-estatal. El estado no sustituía la iniciativa privada, sino que se ponía a su servicio. “El Estado no pretendía copar los roles industriales, sino solamente cumplir un rol de fomento y dirección” (35). Tampoco generar una burguesìa desde arriba, escindida de los componentes elitistas históricos.  “más bien creaba oportunidades de desplazamiento de los antiguos empresarios hacia los nuevos sectores dinñamicos, fuertemente protegidos por el Estado” (35)
El FP fue conducido por el PR, al que se sumaron el PS y el PC. Qué factores inciden en que estas fuerzas radicalizadas se plieguen a un programa moderado de centro-izquierda?
1)    En el PC:
1.1.        Giro estratégico del PC producto del aislamiento resultante de la aplicación de la táctica política izquierdista de “clase contra clase” de la III internacional. Tesis que planteaba la generación de una revolución obrero-campesina que conduciría a la dictadura del proletariado en base a un esquema de Frente Único.
1.2.        Esta línea rígida favoreció el surgimiento de una alternativa de izquierda (PS) y de una fracción interna (Manuel Hidalgo).
1.3.        La evaluación que hacen los comunistas de este proceso es crítico: los mantuvo aislados del proceso de cirsis, sin poder incidir en las orientaciones generales del proceso y favoreció rupturas internas.
1.4.        Su cambio de línea generado en 1933, previo a las resoluciones del VII congreso de la III internacional que instala la táctica de los Frentes Populares para contener el ascenso del fascismo.  En la conferencia de julio de 1933 el PC afirma la necesidad de la generación de una fase democrático-burguesa desprendida del carácter semifeudal y semicolonial de Chile, pero siguió afirmando la necesidad de un bloque de conducción de características obrero-campesinas. El giro se origina en 1935 en la que se afirma una política de alianzas de “unidad de todas las fuerzas democráticas y progresistas”.
2)    Partido socialista:
a)    Se constituye como una confluencia de distintos sectores: trostkistas, anarcosindicalistas y socialistas revolucionarios con una voluntad de poder
b)    Esa voluntad de poder se institucionaliza, como resultado del fracaso del golpe de estado populista y las nuevas oportunidades generadas.
c)    La izquierdización del Partido Radical, junto con la moderación del PC, permitieron que el PS se sumara al FP. Se incorporan con reticencias –expresando al voluntad de poder- pero también ese purismo y miedo a la “contaminación” por la “colaboración de clase”. Sea como fuere, estos terminaron afirmando la necesidad de una “Revolución democrática”.

El frente popular fue la forma histórica que expresaba la realización de la “revolución democrática” (PS) o de la “revolución democrático-burguesa” (PC), “forma sui generis que no conducía al camino violento sino hacia una modalidad pasiva, de revolución desde arriba en el marco de un régimen e compromiso interclasista” (38) Fue posibilitado por el éxito de la estrategia de inserción.
“la institucionalización estable de la izquierda marxista dentro del sistema de reglas constitucionales y dentro de las políticas de reformas, fue facilitado porque el sistema produjo oportunidades reales de incorporación. Esto permitió la configuración de una izquierda interesada en la defensa activa de la democracia (38) Configura un cierto tipo de racionalidad política basada en la competencia regulada por oportunidades políticas.

Una izquierda con estas orientaciones cuya racionalidad se configura a  partir de dicho cálculo olítico explica la consolidación democrática que se construye desde 1938. “Su gran papel fue canalizar hacia el sistema de negociación las demandas obreras puntales y las aspiraciones globales de cambio” (39) En la izquierda “primó la racionalidad estratégica de mantención del sistema, porque dentro de él tenía oportunidades de representación y aún de gobierno” (39)
“La existencia de una izquierda que expresaba el deseo de emancipación (la aspiraciones de ora sociedad), pero que además recogía las demandas “empíricas” de los trabajadores, teniendo capacidad de influencia en el Estado, pero que además canalizaba las energías de cambio hacia una política de reformas legalmente procesadas, fue un pilar básico de la estabilidad democrática. Cuando posteriormente esa racionalidad estratégica se fue debilitando, por la “leninización” global de los partidos y por la obsesión inmediatista del socialismo, la democracia chilena perdió una de sus fuerzas motrices” (39)

5.    Las coaliciones de centro-izquierda: ¿revolución pasiva o reformismo incompleto?
La revolución pasiva se refiere a “un proceso profundo de cambios que se realiza sin violencia, en el marco del sistema preestablecido de decisiones y como proceso dirigido desde arriba. E proceso tiene carácter elitario  evita el desbordamiento plebeyo, aunque contingente de las masas participaran como contingente movilizado (39-40)
Las coaliciones del Frente Popular “promovieron el crecimiento industrial pero no produjeron una revolución capitalista; que gneraron una mayor democratización de oportunidades pero no una revolución democrática.  (40)
Los frentes populares significaron “reformismos incompletos”, dejaron a medio camino los cambios que pudieron haber permitido modernización y democratización. La formación social resultante se organizó como un híbrido de estancamiento y modernidad. En ella se combinaban: a) crecimiento industrial, b) urbanización acelerada, c) alza en los niveles educativos y de salud, d)  expansión de capas medias con atraso rural, e) marginalidad urbana, f) desigualdad regional g) y dependencia externa.
Las tareas postergadas fueron: 1) el desarrollo capitalista de la agricultura, 2) la nacionalización de las riquezas básicas, 3) el perfeccionamiento del sistema democratizador del régimen político.
En el caso de la agricultura exigía: 1) la disolución del sistema de la hacienda[1]; 2) la reorganización del minifundio desde la autosubsistencia hacia la producción para  el mercado bienes de consumo directo.  La traba estructural fue que el dinamismo del norte no pudo rasnformar este sistema económico del valle central; por el contrario, la mezcla entre prestaciones de servicios semiserviles y semicapitalistas se extendieron del norte al centro, combinándose e integrándose. Ambos sistemas se integran. El norte salitrero absorbe la población excedente y adopta las mismas modalidades semisalariales de la zona agricultora.
Las presiones a favor de la modernización capitalista del campo provinieron del empuje que tuvo el crecimiento urbano y el crecimiento de la demanda de bienes de consumo directo, que tuvieron que ser importados.  Estas trabas no pudieron ser superadas hasta la década de los 60’.
A juicio de Moulian cuatro factores incidieron en que en las correlaciones de fuerzas políticas el problema del atraso agrario no fuese abordado:
a)    El gran poderío de la derecha en las elecciones pluripersonales
b)    Los lazos del PR con el empresariado agrícola
c)    El hecho de que el discurso izquierdista se argumentara no en términos de modernización capitalista, sino que en torno a límites de la explotación y de justicia social
d)    El peso de la actividad urbana en la izquierda.

En relación al problema de la sindicalización campesina influyeron dos elementos:
a)    La participación privilegiada de terratenientes en política
b)    El sesgo urbano e industrializante de las coaliciones de centro-izquierda
El problema de las nacionalizaciones de las riquezas básicas tampoco fue percibido como elemento de modernización capitalista.
a)    En la izquierda fue considerado más a  nivel simbólico como una política desprendida del antiimperialismo
b)    En el PR recié se integra en su XXIX convención nacional.

Estas debilidades del programa modernizante y democratizante no se origina en un déficit teórico-estratégico (en los partidos a nivel de programa estas definiciones están incluídas), sino que producto de correlaciones de fuerza. Esto implicaba que llevaba a la derecha a asumir posiciones tácticas de defensiva y a la izquierda a adoptar políticas de conciliación que le impedían ser una fuerza de presión para el cumplimiento del programa modernizador. (44)
“Existió un doble entrampamiento político. A) por una parte los estartos dominantes se veían limitados a una política defensiva, de conciliaciones y compromisos que, a la larga, incubaba frustraciones. Por otra parte, la coalición gobernante de centro-izquierda era neutralizada por la fuerza parlamentaria de la derecha” Para Moulián existían dos posibilidades para revertir este escenario: 1) afrontar con reformas el atraso agrario –lo que iba en conra de los intereses terratenientes de la derecha más conservadora; 2) la otra, intentar corregir los défiti del sistema electoral, buscando corregir sus deficiencias.  Pero  esto no iba a suceder porque el sistema electoral favorecía en gran parte al PR. “Este aprovechaba las deficiencias del sistema electoral, usando, igual que la derecha, los trucos del control de las inscripciones y de manipulación  de votantes” (45).
“Por este posicioanmiento la coalición de centro-izquierda no estuvo en condiciones de abordar ciertas tareas claves de la profundización democrática en una sociedad capitalista como la chilena. Por tanto, no llegó a desarrollarse en esa época un reformismo orgánico, lo que hubiera implicado la existencia de fuerzas capaces de postular un programa completo y sistemático de cambios graduales de carácter modernizador y democratizador” (45)
En ese sentido, uno de los aspectos que más contribuyó a la estabilidad del sistema desde 1938 a 1952 fue “el realismo político de la izquierda de esa época”. Lo que significó: a) que demostraba responsabilidad frente al régimen; b) representaba un realismo concesivo, adaptativo a la actitud acomodaticia  transformista del  centro radical.
  
4.    El desarrollo político en la década de los sesenta del siglo XX.
El análisis de centra en la “ciudadanía política” observada desde s confrontación con el “sistema de partido y, por ende, con los  factores que incentivaron la polarización de la política” (46)

1.    El sistema de partidos de la década del sesenta del siglo XX.
La diferencia entre el 40’ y el 60’ en la estructuración del campo de las fuerzas se da en la “evolución del sistema de partidos” referido a 1) la caracterización general del sistema; 2) la organización de las coaliciones.

En la década del 40’ existió: una estructura múltiple de actores con dicotomía de tendencias, resultante de la “bifurcación” entre centro-izquierda y derecha.  Esa bipartición no era sinónimo de “polarización”.  El sistema se caracterizó por una baja polaridad resultante de la estabilidad de las alianzas de centro-izquierda con exclusión de la derecha (1938, 1942, 1946, 1952). Los factores que inciden en eso son:
a)    La tolerabilidad (Sartori): los efectos ideológicos de las distancias en los extremos.  La tolerabilidad operante en Chile era resultado de “la aplicación de un programa desarrollista-modernizador limitado”, cuya orientación no atacaba los intereses dominantes.
b)    Esa tolerabilidad estaba estrechamente relacionada con la “política de coaliciones” y con “los espacios de poder que conservaron las clases dominantes”.
c)    La modalidad de la bipartición que ocurría entre coaliciones y no entre partidos. Ese factor coalicional se constituye como un elemento neutralizante de la polaridad, que permite a la derecha mayor capacidad de maniobra.
d)    Cabe destacara que el fenómeno “coalicional” no elimina los principios de identidad por diferenciación, ni la lucha por el control de un campo electoral homogéneo.
e)    Por el contrario, la derecha constituía una colación de ds partidos, con intereses diferentes entre sí, pero con una gran comunidad de objetivos y fines.
f)    La centro-izquierda estaba constituída por un ala moderada, predominante desde el punto de vista de poder y dirección política y una izquierda dividida en dos organizaciones competitiva, que tenían una áspera lucha por el control del movimiento sindical.  Este  “centro moderado, negociador y adaptativo, definió la imagen tolerable de la coalición. Lo hizo junto con una izquierda industrializadora, con un ala socialista antiestalinista y autónoma del movimiento comunista internacional. En suma, se trataba de una coalición con bajo grado de integración , en el que las diferencias dentro de la izquierda favorecían al centro” (48)
g)    La izquierda pese a definirse como revolucionaria operó dando una imagen de sí como democrática y practicando un respeto de las reglas del juego institucional. “se consolida un ámbito de regulación de los conflictos y en el fortalecimiento de la confianza política sobre las reglas y procedimientos”
h)    Se va generado sucesivamente una duplicación del centro (DC y PR)
-El PR era un centro móvil y pendular. Fueron oposición durante el gobierno de Carlos Ibáñez del campo. En 1956 querían conformar un frente de partidos progresistas, pero el PS se opone consolidándose el FRAP. En 1958 participan en una coalición amplia de partidos que derogó la “Ley de Defensa de la Democracia”   que realizó la reforma electoral.  Durante el gobierno de Alessandri se integran al gobierno y conforman un Frente Demorático. Durante el gobierno de Frei se mantuvieron como oposición y en 1969, integran la U.P.
-La DC que se constituye en el centro sustitutivo del PR es un centro rígido e inflexible, dado por su carácter de partido ideológico, con un proyecto medianamente definido de profundización democrática. Como eran n centro bajamente coalicional, se constituyeron en un centro competitivo y hegemonista, con alto dinamismo electoral.
El problema en términos de la racionalidad del sistema, no era el desplazamiento del PR, sino la aparición de la DC como una fuerza competitiva y hegemonizante. Esto tuvo consecuencias importantes en el sistema:
1)    La derecha prefirió hacia 1964 un apoyo moderado al programa de reformas de la DC antes que a una alianza con el PR y el peligro de que el FRAP triunfase en las elecciones (en las elecciones de 1959 el FRAP casi derrota a la derecha). A contrapelo del apoyo
2)    Después de las elecciones parlamentarias de 1965 se configura un sistema: a) que consagra a un partido dominante (DC); b) la ausencia de una polçitica de cooperación coalicional estable; c) la organización de un ccammpo de cuatro fuerzas separadas y autónomas.
Esto genera una situación de empate político que antes no existía.  Pero “el régimen político estaba organizado como un espeso tejido de resguardos y contrabalances destinados a determinar un ritmo gradual y negociado de reformas” (51).
“la falta de disposición del partido gobernante para adoptar una práctica coalicional y la actitud aislacionista de la izquierda, que hubiese sido su aliado natural, impidió la constitución de un bloque democratizador” (51) El centro no fue capaz pese a s naturaleza moderna e innovadora de imponerse a la izquierda” (52).
El centro rígido de “camino propio”, que buscaba asentar su poderío sobre el debilitamiento simultáneo de los dos extremos, demostró ser una fuerza inestable, en constante caída desde las elecciones de 1967 y sumamente vulnerable al comportamiento de la franja derechista de su electorado, aquella que se volcó hacia Jorge Alessandri en las elecciones presidenciales de 1970, abandonando a Radomiro Tomic” (52)
El mito del centro fuerte, como estabilizador del sistema multipartidario, demuestra al igual que en el caso italiano lo contrario.  “En este caso, rigidizó  el sistema político  y creó una estructura de oportunidades favorable a la izquierda en una elección de tres fuerzas equilibradas, otorgando el triunfo a Salvador Allende” (52)

2.    Otros factores de polarización en la década del sesenta del siglo XX.

a)    La existencia de un centro rígido ideológico y de camino propio
b)    La existencia de una izquierda en crecimiento electoral, anti-aliancista que aspiraba al gobierno propio y que vivía obsesionada con el fantasma del reformismo
c)    La política de “juego de perdedores” de la derecha, cuya lógica de racionalidad era de mera necesidad, “de evitar mayores costos más que de  conseguir otros beneficios” (54)


 La base la transformación de la izquierda y su deterioro coalicionista operaba una transformación ideológica que consistía en un análisis crítico de las anteriores fases de colaboración política.  1) El desencanto sobre el valor  de las oportuniades coalicionistas, combinado con el efecto de la revolución cubana ” impulsó el proceso de “leninizaciòn del socialismo chileno”  


[1] Insitución económica basada en uso poco intensivo de la mano de obra, escasa capitalización, cultivo extensivo de tierras, sobreabundancia de tierras y trabajo semi servil. 



[1] Insitución económica basada en uso poco intensivo de la mano de obra, escasa capitalización, cultivo extensivo de tierras, sobreabundancia de tierras y trabajo semi servil.




m .zeguel.

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