viernes, 21 de febrero de 2014

Modonesi, Massimo (2010). Subalternidad, antagonismo y autonomía. Buenos Aires, Argentina: CLACSO.



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Introducción.
Los conceptos de subalternidad, antagonismo y autonomía se gestan en el seno de la reflexión marxista sobre el sujeto y la acción política. El objetivo de este texto es “caracterizar los procesos de subjetivación política, es decir, las formas y las dinámicas de conformación de subjetividades políticas en torno a conjuntos o series de experiencias colectivas surgidas de relaciones de dominación, conflicto y emancipación (15).

Su primer objetivo consiste en estudiar los “esfuerzo teóricos vertebrados alrededor de los conceptos de subalternidad, antagonismo y autonomía, evaluando alcances límites para el estudio de los proceso de subjetivación política (16)

Las problemáticas de la subjetivación política están relacionadas con las problemáticas de la acción política, de la dominación (hegemonía) y la tensión entre espontaneidad y conciencia. El foco del análisis se colocará en las experiencias de subordinación, insubordinación y emancipación que las cruzan la subjetivación política.

En primera instancia, se analizará la obra de Antonio Gramsci y su noción de subalternidad vinculada al análisis de al dominación (hegemonía), poniendo el énfasis en la experiencia de la subordinación  (17).  En un segundo momento, se analizará la noción de antagonismo  en Negri, ya que marca el énfasis de la subjetivación en la experiencia de la insubordinación, acentuando la conformación  política de la subjetividad en el conflicto. En tercer lugar, se analizará a Cornelius Castoriadis y Claude Lefort que colocan el énfasis de la subjetivación  política en los procesos y experiencias de emancipación.

El autor intenta superar la “hipertrofia explicativa” y la “sobrepolitización de la teoría”, sosteniendo la posibilidad de articularlos al identificar una homología teórica que junto con su especificidad teórica, permite configurar un enfoque sincrónico donde subalternidad, antagonismo y autonomía resultan complementarios de los procesos de subjetivación política (en el plano sincrónico) y sus procesos históricos de configuración (diacrónicos).  

La tesis del autor es: “es posible y pertinente analizar los procesos de subjetivación política, a nivel sincrónico, a partir del reconocimiento de combinaciones desiguales de subalternidad, antagonismo y autonomía –entendidas respectivamente como experiencias de subordinación, insubordinación y emancipación surgidas de relaciones de dominación, conflicto y liberalización –y, al mismo tiempo, a nivel diacrónico, en función de un elemento ordenador que, tiñendo de sus colores a los demás, estructura la forma de las dinámicas de formación  y configuración de las subjetividades políticas concretas en un momento o pasaje histórico”  (18-19).

III. Sobre la noción de experiencia en Thompson.
1)    La experiencia como una clave de análisis de los proceso de formación subjetivo que surge entre el diálogo entre “ser y conciencia”, entre estructura y proceso, opera como el campo de la mediación[1],  es “la huella que deja el ser social en la conciencia social”.  Cita de Thompson: “Con este término los hombres y las mujeres retornan como sujetos: no como sujetos autónomos o “individuos libres”, sino como personas que experimentan las situaciones productivas y las relaciones dadas que se encuentran en tanto que necesidades e intereses y en tanto que antagonismos elaborando luego su experiencia dentro de la coordenadas de su conciencia y su cultura” [2]
Más adelante señala, que la experiencia es el campo de acumulación y procesamiento de vivencias, saberes y prácticas colecticas[3] (memoria práctica)

2)    El carácter relacional de la experiencia. La formación de clase es un proceso y una articulación.

Capítulo 1. Subalternidad.
La utilización de la noción de subalternidad  permite 1) evitar las connotaciones economicistas o ideologizantes de la noción de explotación; y 2)  ampliar y pluralizar la noción de clase trabajadora, obrera o proletaria al incluir formas y modalidades populares[4]
En el terreno académico se ha generado una tensión entre el concepto de subalterno, una teorización de la subalternidad y un enfoque subalternista  (25).

1.-Subalternidad, dominación y subordinación.
“La noción de subalternidad surge para dar cuenta de la condición subjetiva de subordinación en el contexto de la dominación capitalista. Marx nunca usó esta palabra, sí Trotski, Engel y Lenin para los casos de “estratificación jerárquica” en el ejército y en al burocracia. Según Modenesi, el concepto adquiere desarrollo en Gramsci “en el afán de encontrar un correlato conceptual de la alienación en el terreno superstructural, el equivalente socio-político  en el plano de la dominación de lo que ésta indica en el plano socio-económico: el despojo relativo de la calidad subjetiva por medio de la subordinación” (26)

2.- la subjetivación subalterna en el pensamiento de Antonio Gramsci.
Antes de reflexionar sobre la subalternidad, Gramsci centró su atención en el antagonismo y la autonomía, es decir en la emergencia subjetiva a partir de las experiencias y emancipación de la clase obrera. En ese proceso, la lucha política tiene un rol central, como ruptura-antagonismo- y apuesta por una revolución basada en los consejos obreros. En ese sentido, la autonomía del trabajo adquiere forma política en el consejo: el productor se hace sujeto de político, por medio del control del proceso productivo. 
En Gramsci se observa un posicionamiento historicista en defensa de la centralidad de la praxis  que se traduce en la crítica al economicismo y al voluntarismo.
El concepto de subalterno aparece por primera vez en el cuaderno no. 1 y en el 3 en al nota 14. “historia de la clase dominante e historia de las clases subalternas” tiene mayor desarrollo.

En ese sentido, la hegemonía se entiende como la “iniciativa de la clase dominante” que se refiere al uso del poder tendencialmente como consenso y no necesariamente o principalmente como coerción. En ella Gramsci entiende la dominación como una relación de fuerzas en permanente conflicto y define a los dominados como subalternos. Los cuales quedan caracterizados por: su pluralidad, disgregación, carácter episódico de su actuar, débil tendencia hacia la unificación a “nivel provisional”.
 Más adelante en la reflexión Gramsciana se perfiló una utilización de clase y grupo de manera alternativa, declinando hacia el cuaderno 27 en la fórmula “conjunto de clases subalternas e instrumentales”

Según Modenesi,”Gramsci pensaba, asumiendo cierto grado de diversidad entre los grupos, en términos de convergencia y unificación subjetiva en función tanto del a) lugar que corresponde a los subalternos en la relación de dominación como de los b) márgenes de maniobra que de él se desprenden. El concepto de subalternidad se construye por ende tratando de entender tanto una subjetividad determinada como su potencial transformación por medio de la conciencia y la acción política”  (33).

En el cuaderno 25, en criterio metódicos. (FRAGMENTO): en esta nota se presenta: 1) la relación orgánica entre Estado y sociedad civil como realización de las clases dominantes, lo que llevará a una noción ampliada de Estado en la que las clases subalternas, quedan en la periferia de la sociedad civil: como partes integrantes, pero no totalmente integradas de la relación de dominación que allí se gesta.  2) establece las formas de ruptura o  “espíritu de escisión” (Georges Sorel), que abren la posibilidad de un grupo subalterno de desarrollar la capacidad hegemónica de articular, a su alrededor, un bloque histórico.

En acápite de “espontaneidad y dirección consciente”, permite trazar una noción de racionalización no racional, relacionada a los procesos de acumulación de experiencias y despliegue de prácticas con miras a la intervención en el mundo.

Em ese sentido, “el concepto de subalterno se coloca entre el ser social y la conciencia social, alude a una experiencia desde la subordinación, una combinación de espontaneidad y conciencia que se manifiesta tendencialmente y progresivamente” (37).

El aporte de la propuesta Gramsciana se juega en tres niveles: 1) como propuesta historiográfica, 2) como base de interpretaciones histórico-políticas y 3) como esbozo de proyecto emancipador. “El concepto de subalterno permite centrar la atención en los aspectos subjetivos de la subordinación en un contexto de hegemonía: la experiencia subalterna, es decir, la incorporación y aceptación relativa de la relación mando-obediencia y, al mismo tiempo, su contraparte de resistencia y de negociación permanente” (37)

El enfoque de la subalternidad configura, por lo tanto, una relación sincrónica y diacrónica entre subordinación y resistencia evitando la rigidez de los esquemas dualistas que aparecieron en la tradición marxista: conciencia / falsa conciencia, racionalidad / irracionalidad, espontaneidad /dirección consciente, clase en sí /clase para sí. Por el contrario, abre el análisis de las combinaciones y de las sobreposiciones que, históricamente, caracterizan a los procesos de politización de la acción colectiva de los subalternos.  (…9 Así, en sintonía con el planteamiento original de Marx, entendemos a la clase como un “proceso y como relación, no como dato estadístico”  (38)

3.-De la subalternidad al subalternismo: los Subaltern Studies.
Uno de los objetivos de la escuela fue “relevar y revelar el punto de vista de los subalternos, las voces negadas por los estatismos que dominaron tanto la cultura colonial como la que promovieron  el nacionalismo hindú y el marxismo.

La aproximación que hace Ranajit Guha parte del fragmento de “espontaneidad y dirección consciente” y rechaza la reducción de la conciencia a la razón y la lógica, recurriendo a la utilización de una “conciencia no racional pero reflexiva resultante de la experiencia de la deliberación colectiva”.

En otro de los exponente, Partha Chatterjee la definición de subalternidad está derivada de la relación de dominación y delimitada en función de los dispositivos de subordinación” (43).





[1] Ahí el autor comete un error. La experiencia no es el proceso de mediación, sino que es el campo donde se desenvuelven y se realizan las  actividades práctico-sensibles que permiten las mediaciones. Esa es una conexión mucho más clara con la dialéctica marxista y la noción de mediación propia de la lógica hegeliana. En ese sentido, parece mucho más plausible, la identificación del “trabajo” y la “actividad estético-contemplativa” como mediaciones que posibilitan la instalación de la relación sujeto-objeto.
[2] Thompson (1981). Miseria de la teoría, p. 253.
[3] Puede cruzarse con una referencia a Paul Veyne sobre la centralidad de las prácticas y con el sentido práctico de Bourdieu.
[4] Aquí hay que señalar que si se comprende a la subalternidad como el correlato sociopolítico de los procesos de explotación económicos el problema se traslada a la dimensión de la soberanía política. En ese sentido, como demuestra Paolo Virno y al utilización que hacen de él Negri y Hardt la noción spinoziana de multitud –a diferencia de la noción pueblo de Hobbes- remite a un campo de articulación fragmentado,  heterogéneo y con mandatos móviles.  Virno: “Para Spinoza, el concepto de multitud indica una pluralidad que persiste como tal en la escena pública, en la acción colectiva en lo que respecta a los quehaceres comunes –comunitarios-, sin converger en un Uno, sin desvanecerse en un movimiento centrípeto.  Multitud es la forma de existencia social y política de los muchos en tanto muchos: forma permanente, no episódica o intersticial. Para Spinoza, la multitud es la base, el fundamento de las libertades civiles”  p. 22.   (tratado político) Paolo Virno, la gramática de la multitud. Para Hobbes: “El pueblo es algo que tiene que ver con lo uno, tiene una voluntad única y por ende se le puede atribuir una voluntad única” (23).  Por el contrario, “La multitud, para Hobbes, es inherente  al “estado de naturaleza”, es decir, a aquello que precede de la institución del “cuerpo político”. (…) La multitud, según Hobbes, rehúye de la unidad política, es refractaria de la obediencia, no establece pactos durables, no consigue jamás el estatuto de persona jurídica porque nunca transfiere los propios derechos naturales al soberano.  La multitud inhibe esta “transferencia” por su propio modo de ser –por su carácter plural – y de actuar.  

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