viernes, 17 de enero de 2014

La Alianza por Chile en perspectiva. Elementos para la lectura de la coyuntura política. 2014.



1.
Desde la derrota en las elecciones presidenciales el sector ha derivado en una serie de disputas internas que, entre personalismos, recriminaciones y ajustes de cuentas han generado un  reacomodo de fuerzas al interior del conglomerado, decantando en  nuevas expresiones orgánicas, y perfilando nuevos liderazgos con miras a definir una estrategia política para el periodo. El principal elemento a desatacar en ese escenario es la constatación del agotamiento de la estrategia política de la derecha y la necesidad de re-definir sus lineamientos para abordar el ciclo de transformaciones democráticas que se inaugura. Pero al mismo tiempo, una redefinición de los liderazgos y las orientaciones políticas que tendrán los articuladores de la derecha en la oposición. Precisamente ahí hay que leer la tensión que hoy cruza a RN y sus efectos en la UDI.

Tras la derrota de la derecha en la segunda vuelta (37% versus el 62% de Bachelet), la actitud adoptada pasó desde un tibio desconocimiento de la victoria de la Bachelet producto del alto porcentaje de abstención electoral  (posición de la UDI) a una posición de recriminaciones internas con miras a delimitar responsabilidades en figuras emblemáticas de la derecha.  Esta posición fue la que tempranamente adoptó el senador  Andrés Allamand  con el objetivo de tensar hacia el centro el diagnóstico de la derrota, evitando que desde la moneda se sindicara responsabilidades en los partidos y minando las pretensiones de Piñera de jugarse como carta opositora el 2017. Los dardos del senador, por lo tanto, apuntaron hacia al presidente Piñera, identificándolo como el principal responsable de la derrota de la derecha, enfatizando en su  personalismo y  en su mala relación con los partidos de gobierno. A juicio de Allamand esto se reflejaría en el oportunismo presidencial y en la incapacidad de apoyar los acuerdos de reformas al sistema binominal sellados por RN y la DC.

Pese a que este es un diagnóstico transversal sobre la gestión del presidente, el efecto político buscado por Allamand tuvo un resultado contrario al perseguido inicialmente.  El cierre de filas del piñerismo y las acusaciones de falta de lealtad  del ex candidato a presidente ocupó la opinión pública, trasladando la discusión política a  un terreno personalista, en desmedro de un balance político y sacando a relucir las tensiones al interior de Renovación Nacional entre los “pirñeristas”, los conservadores y los sectores liberales. La tensión fue trasladada hacia el interior de RN, acelerando el proceso de desgaste de la dirección de Carlos Larraín y permitiendo que los sectores liberales disconformes con la dirección partidaria se visibilizaran tras la renuncia del senador Horvath   y la fuga de “los senadores jóvenes de la derecha” Karla Rubilar, Pedro Borwne  y Juaquin Godoy. Sumando a estas pérdidas el reciente anuncio de la senadora Lily Pèrez quien abandonó la tienda de Carlos Larraín, desplazándose hacia el movimiento amplitud  y entregando una carta en la que justificaba su decisión ante la pérdida de la vocación política de centro.

La distención parcial de este impasse intrapartidario decantó en un acuerdo entre los sectores oligárquico conservadores (la actual dirección de Carlos Larraín), el piñerismo (Alberto Espina) y el ala liberal (Nicolás Monckeberg) el 30 de diciembre, que intentó contener la fuga de militantes en torno a una línea política pos-transicional que permitiese generar un consenso de centro derecha. A pesar de esto, la declarada intención del sector Liberal en posicionar un referente propio (Renovación Liberal en palabras e Lily Pèrez) bregó este intento y posibilitó que este sector se visibilizara públicamente en la generación de nuevos referentes políticos que se sumara e Evópolis de Felipe Kast: Democracia Regional de Horvath y Bianchi y el Movimiento Amplitud de Rubilar, Browne, Godoy y Pérez.

El trasfondo de estas tensiones se comenta que está entre las disputas por los liderazgos al interior de RN entre el senador Andrés Allamand y la declarada intención del presidente Piñera de repostularse para el 2017 (Diario Financiero, 17/01/0124). Esto explica la operación de Allamand, la respuesta del oficialismo y el cierre de filas de los senadores piñeristas por múltiples motivos. La pérdida de parlamentarios por parte de RN dificultaría que Allamand jugase un rol de operador de la oposición partidaria en el parlamento, reduciendo su protagonismo y permitiendo mayor flexibilidad a una bancada de senadores de centroderecha que pudiesen tender un puente claro hacia la democracia cristiana. El efecto de esta correlación de fuerzas, jugaría en contra de Allamand al interior de los posicionamientos de la Alianza y le daría más flexibilidad a Sebastián Piñera de construir un programa de centro derecha, desde la trinchera de su fundación en creación, permitiéndole al mismo tiempo incursar en alianzas de convergencia con la DC.  Por otra parte, dejaría en mejor a Sebastián Piñera de generar un cerco desde la sociedad civil, generando estudios técnicos para marcar agenda; a la vez que aprovecha sus redes en los medios de comunicación para instalarse como una figura visible.

El decante de las tensiones intrapartidario podrían superarse en el encuentro de este sábado 18 de Enero, mediante la fórmula de una mesa de consenso que desplace la conducción conservadora. A diferencia de lo sucedido en RN, en la UDI la posición adoptada por el partido  y sus militantes fue cerrar filas con la defensa a ultranza de los pilares del modelo construido tras un breve mea culpa (El mercurio. 21/12/2013), y de momento han preferido callar con miras a ajustar su línea en su próximo encuentro nacional.

Sin embargo los efectos políticos de la fuga de militantes de RN, la declarada intensión de construir una “nueva derecha” de corte liberal pragmático y la derrota electoral de la UDI auguran una posibilidad real de que se genere un viraje en las políticas parlamentarias. En este sentido, no sólo cobra relevancia la derrota parlamentaria de la UDI –la peor desde el retorno de la democracia- que pasa de 37 a 29 que prácticamente le quita el poder de veto que por años tuvo; sino que también, la fuga de los 3 parlamentarios de RN lo deja con un total de 16 miembros, lo que dificulta el rol de  defensores a ultranza del modelo y permite mayor flexibilidad para viabilizar una agenda de centro, marcada por los énfasis que instalará la Nueva Mayoría.  A juicio del analista de RN Patricio Gajardo, precisamente la constatación del viraje al centro de la discusión política y la pérdida del poder de veto de la UDI en el parlamento es lo que ha permitido que el sector liberal de RN visibilice sus diferencias y bregue  por expresarlas orgánicamente en un nuevo partido que dispute la hegemonía al interior de la Alianza.

Este escenario de crisis partidaria de RN, de fuga de militantes y de  generación de nuevos referentes de derecha, sumado a  al cierre de filas de la UDI en torno a las posiciones integrista conservadoras y neoliberales, permiten la consolidación de  tres polos políticos al interior de la derecha: el ala integrista católica neoliberal (UDI), un sector oligárquico liberal con perspectiva conservadora(RN) y un sector liberal moderno al estilo “nueva derecha europea” (Evópolis, Movimiento amplitud y el Partido Regionalista).

Si bien de momento estos tres polos se presentan sin definiciones políticas programáticas,  la generación de un sector liberal pragmático con vocación de centro y la disputa de hegemonía al interior de la Nueva Mayoría expresada en el recambio del eje DC-PS por el PPD-PS, podría favorecer un viraje con mayor contenido hacia una política de centro amplia que dificultarían la  aprobación de una reforma tributaria progresiva, que permita impulsar las reformas del programa de Bachelet, en un contexto de déficit fiscal y de caída del precio del cobre (debido a la sobreestimación del presupuesto 2014, calculado con un PIB de 4,9% con una demanda interna del 5,4 %, bastante alejado de la proyección de crecimiento del PIB a un 3,5% que realizó el equipo de Bachelet. (Diario el Financiero. 14/01/2014). Si bien esta reforma tributaria es una reforma moderada, es uno de los elementos fundamentales a considerar en los tres énfasis del programa de Bachelet, por cuanto es la reforma distributiva que permitirá ampliar las arcas fiscales y generar un aumento del gasto público subsecuente al crecimiento económico de la economía

2.-
La flexibilidad táctica presentada por el bloque en el poder, entre sus expresiones político-partidarias y las político-gremiales es un elemento importante a considerar.  Esto puesto que una de las principales características del patrón de acumulación de capital y el patrón de regulación político se sustenta en la “flexibilidad  y en la amplitud consensuada” a cambio de preservar la gobernabilidad. Por esto no es de extrañar que tanto el financiamiento de las campañas parlamentarias y presidenciales de la Nueva Mayoría hayan contado con el amplio apoyo de los holding y corporaciones económicas más importantes de Chile.  Tanto el Grupo Matte, mediante Colbun Transmisión S.A. y Río Tranquilo S.A., como Enersis  y Endesa otorgaron grande sumas de dinero a las campañas electorales tanto de la Nueva Mayoría como a la alianza (en total el grupo Matte desembolsó  $215 millones de US, Enersis cerca de $1 millón US y Endesa $2,5 millones de US). Por su parte los grupos Lucksic, Angellini y Yarur también efectuaron donaciones pero por menor cuantía (Ciper. 6/11/2013).

El incentivo de las grandes empresas para generar donaciones de campañas radica por argumentos tributarios (las donaciones les permiten descontar un porcentaje del pago de renta) y políticos (les permite mediante lobby incidir de manera directa en los políticos) (la segunda. 3/11/2013). Pero además está en sintonía con la matriz democrática postdictatorial en la que la política de estado, sobre todo la composición de la estructura tributaria, supedita el gasto fiscal al crecimiento económico (Ley 20.128, Ley de Responsabilidad Fiscal)

Parece mucho más importante atender en ese sentido a las expresiones orgánicas de la escena política ampliada del bloque en el poder. En la Cámara de Producción y Comercio (CPC) desde mediados del 2013, cuando la reforma tributaria se instaló como uno de los ejes prioritarios del programa  de Bachelet tras la victoria en las primarias, apostó por generar una línea de influencia directa sobre la reforma a aplicar. Así fue como el equipo económico de Bachelet y la presidenta electa se reunieron con la CPC para presentar las apreciaciones de la reforma tributaria en elaboración. En palabras de Andrés de Santa Cruz, presidente de la CPC, “lo que le hemos manifestado (a Bachelet) es lo que siempre hemos dicho, que nos preocupa evaluar cuáles son las necesidades, cuantificarlas, preocuparnos de la eficiencia en el gasto y que, si llega a determinarse que haya aumentos de impuestos, éstos tengan ojalá el menor impacto en el crecimiento".  (EMOL. 21/08/2013)

Para el empresariado chileno es mucho más viable desplegar una estrategia de incidencia directa en el carácter de las reformas que modificar las correlaciones entre capital y trabajo expresadas en el código del trabajo. Por este motivo es que también desde la CPC se evaluó la pertinencia de incidir en el programa de reformas laborales de la CUT, tomado por Bachelet, para tratar de incidir en el contenido y la amplitud de las reformas laborales. Así, a mediados de diciembre en una nota de prensa se señaló sobre el contenido de las reformas laborales y una agenda de diálogo con miras a poner fin al multirut, resguardando el grueso de las relaciones laborales existentes.

Desde la perspectiva de los Think Thank’s el escenario también da cuenta del atrincheramiento del bloque en el poder en torno a la defensa de las posiciones conseguidas en el modelo (columna de Mario Vargas Llosa. El país, 2/6/2013). En el Centro de Estudios Públicos, a mediados de año fue removido de la dirección del CEP Arturo Fontaine, quien  desempeñó el cargo por 31 años, y se designó en su lugar al saliente ministro de Educación Harald Beyer (la tercera. 15/05/2013). Se comenta que su perfil crítico y cercano a los sectores progresistas de la concertación fue argumento suficiente para destituirlo.  En su lugar se designó a un intelectual orgánico del modelo –una de las piezas capturadas por el movimiento estudiantil-  cuyo puente se teje hacia el centro (DC) y hacia la defensa de posiciones más conservadoras (RN).  

Por su parte el instituto Libertad y Desarrollo, de filiación conservadora pinochetista intenta marcar una agenda que virará hacia la centro derecha (“manifiesto para partidos de centroderecha”. El mercurio. 01/01/2014), manteniendo una posición atrincherada en la defensa del modelo. Posición que se presentará el día de mañana en el pleno de RN (El mercurio (reportajes, el Mercurio. 12/01/2013)

A estos dos centros de pensamiento consolidados deberíamos agregarle el rol jugado por Evópolis, el centro de pensamiento de Belisario Belasco y la institución en desarrollo por Sebastián Piñera. En definitiva, un viraje hacia posiciones de trinchera, de defensa del modelo y de cerco desde la sociedad civil, con el objetivo de marcar la agenda pública del gobierno de Bachelet y construir un programa de contención para las elecciones presidenciales del 2017.

3.-
Desde mediados de los noventa la consigna política instalada por Joaquín Lavín “la política de las cosas concretas”, apeló como eslogan a una política e el que la discusión de los contenidos es desplaza en función de la acción técnica. Esta política tecnocratizada  implantada por la derecha durante el gobierno de Sebastián Piñera llega a su ocaso en el eslogan del “Gobierno de los mejores”. En el plano partidario, la misma UDI implementó una amplia política asistencialista que buscó la generación de bases en la sociedad civil que le permitiera restituir canales de cooptación a través del “departamento de organizaciones sociales”. En palabras de Pablo Longueira, el objetivo de la UDI fue: “terminar con la lucha de clases”, es decir, “…romper con el viejo esquema que identificaba a los ricos con la Derecha y a los pobres con la Izquierda” (Longuiera, 2002. Discurso en el ICARE).

El trasfondo de esta vocación popular por parte de la UDI se origina en el rol jugado en la Secretaria Nacional de la Juventud del ODEPLAN y su inserción activo en el proceso de municipalización impulsado durante la dictadura. Esto le permitió tener cerca de 76 comités poblacionales hacia 1985 y generar una red social amplia a nivel poblacional. Sin embargo, este panorama va modificándose con el cierre de este departamento en la UDI a mediado de los 90 y el viraje tecnocratizante adoptado por el sistema de partidos en su conjunto.  Situación que hoy, tras el reciente ciclo de movilizaciones del 2006-2013 prefigura escenarios diametralmente distintos (esto lo trabajamos en otro documento: La  Nueva Mayoría en perspectiva: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=178993&titular=la-nueva-mayor%EDa-en-perspectiva-)

Este viraje político puesto en perspectiva nos anuncia un cambio en las orientaciones del estilo de conducción político desplegado por la derecha desde los 90’ y de modificaciones en sus articulaciones partido-sociedad. Si desde temprano de la transición la derecha adoptó un estilo de conducción cercano a la política del Partido Popular Español, expresado en la hegemonía de la UDI al interior del conglomerado; el viraje hacia el centro, la pérdida de apoyo popular de la UDI, la tensión de la conducción interna y el  cambio de las correlaciones de fuerzas políticas nos permiten dar cuenta de una transformación a favor de la agenda de centroizquierda, que tenderá hacia una re-politización de las posiciones de la derecha.

m. zeguel.
Desde la población Santa Julia,  Macul.
17/01/2013



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