jueves, 27 de junio de 2013

OPINIÓN POLÍTICA SOBRE LA COYUNTURA




1.-El significado de los acontecimientos políticos acaecidos en  los últimos años se inscriben en un proceso de mediano plazo de agotamiento de las bases de sustentación del modelo neoliberal, que tras la llegada de la derecha política al gobierno y el desbande de la concertación, perdió su canal de contención política de la protesta social, arrastrando hacia el descrédito a las instituciones del sistema político y posibilitando el desbande de la movilización social. El recambio generacional en la militancia social, las modificaciones de los repertorios de acción y emergencia de nuevos referentes políticos; el corte de las redes de cooptación de los partidos tradicionales, el acentuado proceso de concentración del poder político y económico de la oligarquía financiera y sus cuadros burocrático (elite neoliberal); el deterioro de las condiciones generales de vida del pueblo, producto de las trasformaciones estructurales de la sociedad chilena y su despertar movilizador, permitieron la generación  de un escenario propicio para la apertura de un nuevo periodo de reformas políticas y  económicas de contenido democrático.

2.-Este aire de apertura democrática  que cruza la escena política se expresa como un cambio en las correlaciones de fuerzas que tiene como principal característica la polarización parcial del sistema de partidos, expresada en la transformación a nivel de los programas, las alianzas políticas (en la centroizquierda), la conformación de las bancadas políticas con miras hacia las parlamentarias y las primarias de este 30 de junio. Este proceso de reacomodo de fuerzas es el decante “por arriba”  que la elite política genera para sortear la crisis de legitimidad en la que se sumerge y que, pese a ello, no ha dejado de poner en evidencia la resistencia de vastos sectores políticos a las votaciones de primarias abiertas en las conformaciones de las bancadas parlamentarias. Mientras que en el seno del movimiento popular, este escenario es antecedido por un repunte en la protesta popular: en la Jornada de Movilización Popular de carácter multisectorial de hoy 26 de Junio, en la toma de instituciones de gobierno y centros educacionales.  Esta polarización de la escena política no sólo se expresa a nivel del sistema de partidos, sino que entre el movimiento popular y la elite política neoliberal, en la que el principal protagonista de este escenario electoral  será el voto nulo y la abstención, en la que finalmente terminarán imponiéndose los sectores neoliberales de izquierda y derecha: Bachelet y Allamand.

Esta polarización intra elite se expresa  en la configuración de una política de trinchera y ofensiva en defensa del modelo por parte de la derecha política que ha desatado una verdadera campaña del terror ante los efectos políticos, económicos y morales de una apertura democrática. Pese a ello,  se divide parcialmente entre una apuesta por permitir reformas parciales del modelo (de contenido liberal), enfatizando los aspectos de crecimiento macroeconómica; y en una elite conservadora que busca reconquistar al electorado pinochetista y defender piedra por piedra los pilares del modelo instaurado en dictadura.

Las elecciones para la centroizquierda, son quizás más interesantes por la amplitud que tendrá su viraje programático ante sus divisiones internas, sobre la unidad del triunfo casi seguro de Bachelet y ante la posibilidad terminar imponiéndose el candidato Radical por sobre el Demócrata Cristiano en el segundo lugar. Esta división interna hace que la concertación se presenta por primera vez con un centro político dividido (Velasco y Orrego) y con una incómoda tendencia hacia la izquierda (Gómez y el Apoyo del PC  a Bachelet), que tendrá como principal característica la profundidad del viraje programático.

Este reacomodo programático viene a expresar políticamente la tendencia a una fisura del “partido del orden[1]” que queda en evidencia por el ingreso del PC a la coalición y en el desplazamiento de Escalona como puente con la Derecha, que pone en evidencia el proceso de reconfiguración interna tanto del PS, el PPD, el PRSD. Sin embargo, este viraje hacia la izquierda hoy se expresa como una política de salvataje y de recomposición electoral de la elite neoliberal que modifica el carácter de la contradicción democrática que presenta el periodo: lo que hoy está en juego a nivel político es el carácter y amplitud de la gobernabilidad democrática. Esto porque se observa una desarticulación entre el cambio en las correlaciones de clases y su expresión como fuerza política, cuestión táctica elemental para marcar la apertura de un proceso de transformación democrática que rompa el Pacto Social de la transición, su carácter excluyente y elitista.

3.-Cabe destacar que este proceso de transformación de las correlaciones de fuerzas emerge en un contexto de un paulatino cambio de las correlaciones de clases y alianzas del sistema de dominación, en las que una fracción del movimiento sindical en posición estratégica en el modelo de desarrollo chileno comienza a tender lazos de articulación intersectorial con fracciones de las capas medias y sectores del movimiento popular, mediante la herramienta de la protesta social, solidaridad de clase y el establecimiento un esbozo de programa de contenido democrático que hoy se expresa en este llamado a  una Jornada de Protesta Nacional de este miércoles 26 de junio[2]. Los Trabajadores del Cobre (Confederación de Trabajadores del Cobre y el Sindicato de Interpresas de Trabajadores Subcontratistas), Portuarios (Unión Portuaria de Chile), los trabajadores de servicios públicos (Confederación de la Salud Municipal) y otros, sumados a la CONFECH y la ACES han dicho basta de neoliberalismo: fin a las AFP privadas basadas en el modelo de capitalización individual y sus sustitución por un sistema tripartito y solidario; renacionalización de nuestros recursos naturales: Cobre para la Educación y para un Nuevo Chile; y educación gratuita y al servicio de pueblo.

Sin embargo, este proceso embrionario de rearticulación de un bloque de clases  carece por hoy de una vinculación orgánica entre la correlación de clases y las fuerzas sociales, que permita desarrollar una estrategia que permita atacar la estructura de poder de la oligarquía financiera y sus cuadros  burocrático (elite política neoliberal), que instala como contradicción fundamental del periodo la disputa entre: ampliación de la gobernabilidad democrática –hoy representada por la centroizquierda y el matrimonio entre neoliberales y comunistas - v/s ruptura democrática -expresada en las fuerzas anticapitalistas, los sectores progresistas que atacan a la estructura de poder y el rearme del Movimiento Popular.  

5.- En ese marco general, la importancia política del movimiento estudiantil[3] se ha jugado en dos flancos: por una parte, favoreció la amplificación del descontento social, encausándolo políticamente hacia una perspectiva de ‘ruptura del consenso neoliberal’ mediante la disputa de “Proyecto Educativo”[4] y a un reposicionamiento del protagonismo políticos de las organizaciones sociales, que ha favorecido, por efecto demostrador, una oleada de movilizaciones regionales y sectoriales y el re-posicionamiento de la herramienta de la acción directa de masas. Y por otra, el hecho de haberse sobrepuesto momentáneamente a los intentos de la concertación en encausar institucionalmente este descontento en función de su propia reconstitución orgánica en el contexto de crisis de legitimidad del sistema.

6.-Este proceso de amplificación del descontento social se expresa en el carácter policlasista del estudiantado, su rol histórico de articulador de clases, el carácter de las demandas y el rol del aparato educativo en las sociedades capitalistas democrático-burguesas. Desde esa perspectiva, el colapso del sistema educativo neoliberal  como principal herramienta de ascenso y movilidad de clases y la puesta en el centro de su carácter lucrativo,  permitió sumar un amplio apoyo social a las demandas centrales del movimiento que rompieron el límite de la reivindicación sectorial y atentaron contra el corazón del Estado Subsidiario[5]: educación gratuita, sin lucro y como derecho social, son demandas que ponen en entredicho la relación que asume la economía, la sociedad y la política desde las características del Estado como expresión dominante de las clases dominantes.

Esto favoreció el desplazamiento político de las capas medias de su apoyo pasivo al sistema político –al rechazar su carácter abusivo-, sumándose al proceso de años de lucha y organización  de fracciones del movimiento popular urbano  (pobladores), a fracciones emergentes (sectores populares regionales)  y al despunte  de una franja clasista de organizaciones sindicales que generaron un escenario de reacomodo político de las correlaciones de clases, permitiendo la ‘apertura del consenso neoliberal’ hacia reformas democráticas y a modificaciones de las alianzas políticas que sostienen el patrón de acumulación neoliberal.

Sin embargo,  el rol jugado por el movimiento estudiantil por su dinamismo como contenedor de la recomposición del consenso neoliberal dejó en evidencia en el ciclo 2011 y 2012 una característica que expresa un potencial de ruptura y un flanco crítico: el movimiento estudiantil dado su lugar en la lucha de clases está en el limbo entre sumarse a una alternativa popular y socialista o servir de vagón de cola de la ampliación de la gobernabilidad democrática. Esto porque el movimiento  carece de una herramienta más allá de la inercia que bloquea los proceso de avance en las agendas neoliberales  (que hoy se expresa en su dinamismo en las movilizaciones), que lo hace incapaz de presentar una alternativa que modifique el carácter y la profundidad política de la recomposición del “consenso neoliberal”, las alternativas reformistas y progresistas en el campo educacional. Este juego de inercia y dinamismo se expresa en la contradicción que observamos en el movimiento estudiantil entre desorientación política e ímpetu, masividad y dinamismo en la movilización que ha evitado el avance de la agenda neoliberal[6].

7.-Estos elementos nos llevan a identificar  que  en la actual coyuntura de crisis de la forma estatal subsidiaria, de la representación política –y sus reacomodos-; en un contexto económico de sobrecalentamiento de la demanda interna, de una tendencia a la baja del valor de la exportaciones, fin de la coyuntura de auge de la exportación de cobre y un aumento relativo de la inflación; sumados al ascenso y dinamismo del movimiento popular y el desplazamiento del apoyo pasivo de las capas medias, se expresan como una  readecuación en las correlaciones de fuerzas políticas del bloque del poder, que intentarán ampliar los canales de legitimidad social del sistema mediante la integración por cooptación del movimiento popular mediante medidas asistenciales (en el caso de la centro-izquierda) o mediante una ofensiva ideológica, política y demagógica (en el caso de la derecha) que se jugará en las presidenciales de final de año, que les dará una centralidad política fundamental al proceso electoral de final de año.

Si bien comprendemos que la consecución del socialismo y la libertad es el resultado de la combinación de tareas democráticas y socialistas; y, por otra parte, que las elecciones son una palanca de los procesos del movimiento popular, que permiten contrastar las orientaciones estratégicas del proceso, las contradicciones  y tendencias en la lucha de clases y  favorecen la acumulación de fuerza social, política e ideológica; consideramos que el modelo neoliberal en esta coyuntura es estructuralmente irreformable en el marco de las reglas institucionales instauradas en la dictadura y perfeccionadas en los gobiernos de la concertación en una perspectiva favorable para el Movimiento Popular, dado que las fuerzas democráticas carecen de una herramienta de poder que permita romper por la fuerza el cierre del modelo y que, como contrapunto, expresan un voladero de luces que a riesgo de su testimonialidad en la disputa electoral  arriesgan la fuerza acumulada.

8.-Esto nos lleva, por un aparte, a afirmar que cualquier esbozo de política de apertura democrática no atacará el poder de la oligarquía financiera en alianza con el capital monopólico transnacional y supondrá la cooptación del movimiento popular mediante el brazo político neoliberal, su desmovilización y utilización  como soporte de ampliación del consenso neoliberal mediante medidas asistencialistas, que permitirán el reacomodo de la “gobernabilidad democrática” conducido por el partido del orden. Por otra parte, nos lleva a plantear que la alternativa que ataque la estructura de poder del sistema a mediano plazo debe enmarcarse en una política de ruptura democrática, que apunte a desarrollar el poder del pueblo trabajador y los sectores populares, expresado en un ‘Bloque de Clases’, que sume a intelectuales y a las capas medias en posición de apoyo, generando un escenario de alta conflictividad político-económica, que tense un escenario de crisis orgánica del sistema, rompa el consenso neoliberal por la fuerza,  y permita la consecución de reformas democráticas y socialistas bajo el soporte del Poder Popular.

9.-Por esto se hace fundamental que el movimiento popular proyecte nuevos escenarios de conflictividad que permitan el avance en sus procesos de acumulación de fuerzas, articulándose sectorialmente como actores nacionales con amplia maniobra de acción, que le permitan la concreción de propuestas  que se enfrenten a la estructura de poder y que tracen fragmentos de un programa multisectorial de trasformaciones democráticas y socialistas. Este proceso bajo la orientación de una política de ruptura democrática permitirá constituir la fuerza motriz del Bloque de Clases, solidificando una dirección político multisectorial con amplio anclaje y legitimidad dada en la lucha; paralelamente al decante de la herramienta política del pueblo chileno que exprese, dinamice y proyecte este proceso en convergencia con los distintos movimientos revolucionarios de orientación socialista.

10.-Este proceso de construcción de una herramienta política permitirá la construcción de un bloque histórico vinculado entre su fuerzas de clases y sociales. En ese plano abocaremos nuestros esfuerzos en desarrollar una apuesta política común como tendencia, que avance en la construcción de un referente de masas capaz de posicionar al proyecto libertario y su propuesta programática para la emancipación de la clase trabajadora y el conjunto de los sectores subalternos. Dicho referente es el que llamamos izquierda libertaria, que permita el despliegue en los distintos escenarios, combinando todas las formas de lucha bajo una misma dirección colectiva, construida bajo el ejercicio soberano del Movimiento Popular en sus distintos espacios de vida: en los territorios, en las luchas sectoriales, en la lucha ideológica y en la acción directa en una perspectiva general de poder.

Finalmente, hacemos a un llamado a los militantes populares a fortalecer la lucha, a encarar con alegría la construcción cotidiana, radical y de base de cara a los compañeros. Hacemos un llamado a la juventud popular a que se sume al  proceso, a que los militantes honestos encaren la tarea de la construcción de un socialismo continental y libertario.

No duden que en nosotros encontrarán compañeros de lucha y que seguiremos organizando la protesta popular y sus fuerzas rebeldes en cada acción directa; seguiremos forjando a compañeros en una ética combate, con el ejemplo moral que nos da la lucha y la construcción de base; seguiremos dando expresión orgánica a los sueños y anhelos de la sociedad del mañana,  organizada en torno a la solidaridad, la justicia social y la libertad. Porque seguiremos construyendo sin tranzar Pueblo Digno y Soberano desde nuestros liceos, universidades, sindicatos y poblaciones hasta unificar todas las luchas  y allanar el camino del Socialismo y la Libertad.

Arriba los y las que luchan,
Por el Socialismo y la Libertad.
Venceremos.

Frente de Estudiantes Libertarios-Santiago.
Madrugada del 26 de Julio de 2013.






[1] Nos referimos al centro histórico entre PS-DC que pese a las distintas presiones, se ratificó hacia finales del año pasado.
[2] Cuestión que señalábamos como fundamental el 2007 para polarizar el sistema de partidos y fracturar el Pacto Social: Circular de Opinión de la Organización Comunista Libertaria, (OCL, 2007).
[3] Para un análisis político de los principales elementos aportados por el movimiento estudiantil en la coyuntura: “Aporte para el debate política de la izquierda de intención revolucionaria y el movimiento estudiantil y popular” (FEL, 2011)y “Aporte para la formulación de las proyecciones del movimiento estudiantil en la Universidad de Chile” (FEL, 2012).
[4] Posición política que señalábamos como fundamental desde el 2007 y que desde el 2009 sistematizamos en la idea de disputa de proyecto educativo, “tribuna libertaria no. 3, 2009” (FEL, 2009). Esta posición hoy en día es levantada por todo el espectro de la  izquierda.
[5] El Estado Subsidiario es un tipo de estado que no se hace responsable de las necesidades generales de la sociedad, sino que estos deben buscar su satisfacción a través del mercado en servicios tales como educación, salud, vivienda, etc. A nivel de la lucha de clases en Chile, viene a sustituir al Estado de Compromiso de Clases entendido como un Estado de Bienestar que expresa el conflicto de clases en su interior y que se basa en la “universalización de los derechos sociales” garantizados constitucionalmente.
[6] Para un detalle del desglose de los proyectos y la agenda legislativa: “Guía para el análisis de coyuntura en materia educacional para el periodo 2013” (FEL)

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