miércoles, 3 de abril de 2013

Posición política del Frente de Estudiantes Libertarios- Universidad de Chile: Base Daniel Menco, en el foro “Balance y Proyecciones de la Lucha Estudiantil”





Posición política  del Frente de Estudiantes Libertarios- Universidad de Chile:
Base Daniel Menco, en el foro   “Balance y Proyecciones de la Lucha Estudiantil”

Abril, de 2013.
Presentación:

  • Somos una organización política-social que actúa en el sector estudiantil, con presencia en 11 secciones de Arica a Puerto Montt  y que está conformada por estudiantes secundarios, universitarios y de institutos técnicos. Somos una organización que hace suya la tradición histórica de lucha, resistencia y combate contra el capitalismo por parte de los “trabajadores y sectores populares chilenos”, buscando desarrollar una corriente revolucionaria y de masas dentro del movimiento estudiantil, articulando sus luchas al conjunto del pueblo en una estrategia de Poder Popular y  con un objetivo común: el comunismo Libertario


El balance del 2011[1]:

  •  Las principales características del movimiento estudiantil fueron: En el plano social destaca: a) un aumento explosivo en la masividad y apoyo social a sus demandas (gratuidad, calidad y democracia estudiantil); b) una ampliación de sus métodos de acción política (barricadas, bailes y cortes de rutas); c) una incipiente articulación social con distintos actores del campo popular; d) se suman nuevos sectores estudiantiles a la lucha, complejizando las relaciones entre el movimiento mismo, por las contradicciones entre las demandas de las universidades privadas y las de los u’es públicas ; en el plano político destaca: a) una modificación de la lógica reivindicativa, que pasa de la resistencia contra las privatizaciones (en el ciclo de luchas del 2005) a la articulación de sus demandas con un mayor contenido político (La educación como derecho social), que ponen en jaque el carácter de clase del sistema de dominación chileno, sus estado y sistema de partidos,  y la imposibilidad de solucionar sus demandas en el marco de la institucionalidad de la dictadura; b) por esto, el movimiento contribuye a acelerar una incipiente  crisis de legitimidad de las instituciones chilenas (a nivel del estado y el sistema de partidos)  y amplificando un germinal descontento en los sectores más castigados por las promesas incumplidas del modelo neoliberal; c) pone en evidencia el límite de las correlaciones de clases en el plano político y da una centralidad a la discusión de estrategias y tácticas, en términos de la proyección de la movilización, lo que contribuye a generar debates que favorecen la generación de más claridades dentro de las organizaciones políticas y, por consiguiente, en el movimiento social. Lo negativo en lo social: a) la alta expectativa en muchos compañeros de que podríamos triunfar, lo que no se condecía con un análisis objetivo de las correlaciones de  clase; b) la profunda falta de democracia en la toma de decisiones en el movimiento y la necesidad de fortalecer los procesos de deliberación y de formación política. Lo negativo en lo político: a)  pese a que la izquierda revolucionaria era mayoría orgánica, el sectarismo y ausencia de claridades dificultó generar una unidad política que se planteara como alternativa al reformismo y al progresismo.
  • Por estos motivos, el balance que hicimos del 2011 nos permite caracterizar el proceso reciente de luchas como una 1) fase de recomposición de las organizaciones sociales, de politización y de recomposición ideológica; de 2) “reagrupamiento de los sectores revolucionarios en el campo estudiantil y popular; y de 3) aceleramiento de la acumulación de fuerza social revolucionaria”. De ese objetivo de  la coyuntura, nos propusimos como organización: a) favorecer el renucleamietno de la izquierda revolucionaria a nivel nacional contribuyendo a generar  mayores claridades políticas, expresadas en la construcción de programas de lucha y trabajo común en todos los sectores cuya política es de clase  (LUCHAR, CRECER. VENSEREMOS, RAIZ, SIEMBRA); b) la disputa de las federaciones para evitar la recomposición de la concertación por vía de su fuerza auxiliar (El PC) y luchar contra la dispersión ideológicas representada por el progresismo (IA); c) favorecer la desgremialización de las luchas estudiantiles y tender puentes de construcción política en conjunto con los trabajadores (La Multisectorialidad). No nos interesa pintar de pueblo la universidad, sino que el pueblo la haga suya, se tome la universidad, como paso por la lucha del Poder Popular.

Caracterización 2012[2]:
  • Debido al desgaste generado por  la movilización del 2011, nosotros caracterizamos el 2012 como un año bisagra, en el que, de la mano con recomponer las fuerzas, era necesario evitar el cierre político de la movilización. Esto implicaba un mantenimiento de la agenda pública en  la educación como centralidad para recomponer la organización estudiantil, mediante la discusión y politización. Por eso en lo táctico a) combatimos la posición localista y sectaria del CC.EE. conducido por Plataforma Colectiva y se generó un frente común con aquellas organizaciones que entendían la importancia de mantener la lucha nacional (I.A., FUR y UNE.); b) en lo reivindicativo, tomamos el Fin al Lucro –dado por la coyuntura del escándalo por el cierre de la U del Mar y el informe del Lucro del senado- como reivindicación que nos permitía seguir posicionando la lucha por la Gratuidad y la Democracia Estudiantil; b) seguimos potenciando la construcción de confianzas con vastos sectores del campo popular (Como el SINTEC, la Confederación Bancaria y la Unión Portuaria de Chile, en el norte y el sur) mediante la creación de herramientas que contribuyeran a ese proceso en nuestra Universidad (La secretaria del Trabajo, SECTRA); c) y avanzamos en la disputando del sentido, la orientación el conocimiento y la función de la formación profesional  (Central de Práctica Profesionales
  • El balance del 2012 evidencia algunos de los proceso que señalamos: a) dada la dificultad por mantener las movilizaciones nacionales en el primer semestre, cuyo protagonismo lo tomaron las universidades privadas, en el segundo semestre “segundo tiempo”, potenciamos el desarrollos de algunos conflictos regionales y locales (en la Udec y la Alberto Hurtado); b) persisten las dispersiones dentro de la Izquierda Revolucionaria y la falta de discusión de Estrategias es suplantada por una voluntarista de “política del hacer por el hacer”; c) se levanta un intento por realizar una campaña de abstención de las elecciones sin muchas claridades y con un cuestionable efecto político.
  •  Este 2013 evidenciamos la misma agenda política en materia educacional (vea nuestro documento de análisis[3]) que el movimiento logra detener el 2011, presentada en un escenario en el que el escándalo de la Universidad del Mar, la acusación constitucional contra Beyer y los “compromisos de intenciones de Bachelet”[4]  nos dan la pauta que tomarán las clases dominantes: trasladar la discusión al parlamento en primera instancia (apuesta del ejecutivo), para en un segundo momento trasladarla a las elecciones presidenciales. Este último movimiento, constituye una apuesta táctica que tanto el reformismo como el progresismo intentan impulsar, para posicionar “los candidatos del movimiento”. Los primeros por vía de la fuerza auxiliar de la concertación y el cuoteo de poder en el conglomerado del nuevo gobierno (Los Ballesteros, Vallejos Y Cariola); y los segundos, de manera oportunista, vía pacto por omisión con la concertación (Los Figueroa, Boric y Jackson).
  • Nuestra apuesta para la coyuntura se basa en el reconocimiento de que cualquier proceso de disputa electoral requiere como condición de posibilidad un Pueblo Fuerte, Digno y Soberano; un pueblo organizado, combativo y politizado. De lo contrario las legítimas tareas democratizadoras se verán trabadas en el candado de hierro de la institucionalidad: en su sistema binominal, en su quórum contra mayorías, en sus estados de excepción. El sistema democrático de la dictadura se fisura desde la movilización y la acumulación de mayor descontento, de mayor ejercicio de fuerzas en la correlación de clases, con mayor grado de acumulación de fuerzas. Seremos más claros: para nosotros no es un problema ideológico de forma; es un problema político de estrategia y táctica, de tiempo y fuerzas.  
  •  Por este motivo nuestra principal tarea es seguir construyendo pueblo en el seno de la organización popular, trabajando en la recomposición de sus organizaciones sociales y generando mayores escenarios de conflictividad que nos permitan doblegar a las clases dominantes: único camino para romper el cerco neoliberal. De lo contrario: a) sacaremos el foco de la lucha estudiantil hacia las urnas, desviando la necesidad de resguardar la autonomía política del movimiento como vía que asegure la radicalización de sus reivindicaciones y sus métodos de lucha; b) desviaremos y malgastaremos fuerzas en un proceso que llevará hacia un fracaso estruendoso en las candidaturas por fuera de la concertación; e) confundiremos a los militantes y compañeros honestos que luchan por reconstruir un Pueblo Fuerte con falsas expectativas de transformaciones democráticas.


Porque el modelo no cederá; a fortalecer el Poder Popular!
¡Arriba los y las que luchan!

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