miércoles, 12 de septiembre de 2012

Nadie sabe para quien trabaja: La línea política del Leninismo en la Chile.



(2° parte sobre la Línea política, las bases teóricas y las apuestas de mediano y largo plazo)




Libertad únicamente para los partidarios del gobierno, para los miembros de un partido, por numerosos que sean, no es libertad. Libertad es siempre la libertad de quien piensa de modo diferente…  sin una lucha de opiniones libres, la vida vegeta y se marchita en todas las instituciones públicas, y la burocracia llega a ser el único elemento activo.  
(Rosa Luxemburgo.)



El presente artículo constituye la segunda parte de la crítica a la apuesta de los compañeros leninista de la Chile y el complemento necesario para comprender el argumento en la que se sostiene la crítica que les realizo.

El Primero: “no existe ninguna alianza ni convergencia sin una lectura política; ninguna lectura política sin un posicionamiento crítico situado en la lucha de clases y fundado en premisas teóricas que permitan el análisis de las situaciones concretas. De dicha lectura se establece un diagnóstico político, se identifican las principales potencialidades, contradicciones y fisuras,  y se proponen objetivos acotados al espacio de observación, de las cuales se desprenden las tareas a cumplir y que nos permite ir evaluando los avances y/o retrocesos en la contienda política”.

El segundo argumento: “dado que el marxismo-leninismo se constituye así mismo como un discurso del realismo político  (racionalidad política y de la eficacia táctica), con un método de análisis “científico”, sus diagnósticos son considerados desde el prisma de su propio discurso ideológico como una “verdad científica, proponiendo una forma ad hok de organización mediada por la efectividad en la concreción de los objetivos” 

Las críticas que elaboro en base a estos dos argumentos, se desprenden  del cruce de ambos y son las siguientes:

a) el ¿qué hacer? opera como un decurso sin historicidad, como un qué hacer predeterminado y qué –desde una perspectiva dialéctica- desconoce el margen de indeterminabilidad (de contingencia, de historicidad) propio de la unidad dialéctica (unidad teoría-praxis) jugado en la praxis –la historicidad y de la referencia necesaria de cualquier teorización-: es en el mundo de la acción donde lo teórico se constituye y no donde este se ratifica de ante mano. Este formalismo se traduce en que anteponen a la lectura que se arrastra al qué hacer (al diagnóstico y el plan de lucha),  un modelo de cómo debiese ser el movimiento, cómo debiese organizarse para luchar y cómo es la confrontación política en la lucha de clases. Todo lo que no se ajuste a esa “forma” es un problema de conciencia,  organización y de dirigencias tibias, erráticas o burocráticas. (Crítica al pesimismo formalista)

b) relacionado con eso, en ese “pesimismo de la razón” hay premisas analíticas que en el análisis de los compañeros operan  como profecías autocumplidas y que llevan a sobrevalorar el factor ideológico y el lugar de la conciencia en la acción colectiva (crítica a la Omniabarcabilidad de lo ideológico[1]). (Con esto no quiero decir que la conciencia no sea importante. Desarrollaré más adelante este elemento)
  
c) y esta es la crítica más fuerte, existe la agencia  de una organización cuyo “realismo político”, basado en lo anteriormente señalado,  establece que el cálculo sobre el que medir el objetivo de avance y/o retroceso son sus propios intereses. Es decir, el diagnóstico y el cálculo de sus diseños políticos sólo están dados en función de sus propias capacidades y no se anteponen los objetivos generales del movimiento, ni el proceso político del movimiento popular,  al momento de ponderar sus apuestas. (Crítica al sectarismo y al localismo, o de la inserción y la falta de infraestructura para implementar políticas).

El resultado de este “aparatismo” se traduce en que se prefiere construir su propio campo de acción política con un cuerpo ideológico y teórico cerrado, cuyo resultado práctico (en el mundo de la praxis, no del autoconvencimiento ni de la teoría)  es la división de la (ya dividida) izquierda, haciéndole el juego al progresismo (Creando Izquierda),  al reformismo (la Jota) y las clases dominantes,  con lo que pese a las críticas -“ideológicas- que levantan contra “Boric”,  el “progresismo”, los “tibios” y cualquier expresión  política que no sea ellos mismos, operan en la lucha de clases concretas, como un agente divisionista, desmovilizador, sectario y localista.  

Los efectos de esta política podemos observarlos de manera ejemplar en el Centro de Estudiantes de la facultad de Ciencias Sociales y en la apuesta de convergencia que el mismo sector intenta realizar.

En el caso del Centro de Estudiantes, los compañeros de “Plataforma” iniciaron el año de movilización con un claro intento por trasladar el foco político de lo nacional  hacia el problema de las carreras, levantando una postura de “ruptura” con la CONFECH (posición levantada en la primera asamblea de facultad en Abril)  y de una crítica oportunista hacia el pleno de federación (junio), una política localista y una conducción sectaria. Oportunista, porque  en el pleno de federación instalaban posiciones críticas hacia la CONFECH sin que en la facultad se dinamizara el conflicto nacional. Oportunista y localista, porque para los compañeros la coyuntura se cerró el año 2011 con una derrota sin ningún tipo de avance, por lo que para ellos el 2012 se iniciaba un nuevo proceso de re-construcción y regeneración en las filas estudiantiles a nivel local (organización), de territorio (articulación) y de profundización de la discusión de Proyecto Educativo (Conciencia). Localista y con una serie de errores de conducción, porque mientras en las asambleas criticaban que la CONFECH no tenía claridades, cuando se llamaron a las primeras jornadas de discusión nacional en Mayo sobre el contenido de las demandas, los compañeros simplemente no las realizaron ni convocaron a asambleas de facultad; y, con posterioridad, cuando nuevamente la CONFECH llama a discutir el contenido de las reivindicaciones en abril que con posterioridad desembocaron en los criticados 5 puntos, los compañeros convocaron a una jornada de reflexión sobre contenidos que hasta la fecha no sabemos en qué han quedado y en qué han repercutido dichas reflexiones. Sectaria, porque una vez que no pudieron generar una conducción a nivel de pleno, sus objetivos (lo que era obvio siendo minoría) sólo  fueron marcar una diferencia aparente entre el sector de la izquierda revolucionaria (LUCHAR) y un campo heterogéneo de CCEE y consejeros del pleno sin muchas claridades y  sin una real voluntad por constituir una dirección colectiva con todos los sectores de izquierda, que permitieran una posición de disputa real al reformismo y el progresismo, no meramente discursiva, sino en la capacidad de movilización de los compañeros de los CCEE y con repercusiones en las correlaciones de fuerzas reales. Confusa y poco transparente, porque mientras públicamente declaran que para ellos la convergencia se realiza “desde el trabajo” en el espacio local (foro de organizaciones de agosto), sus dirigentes políticos a nivel de pleno cuadraban un sector de manera dirigencial sin tener muchas veces respaldo de sus maniobras de pleno a nivel político en las facultades, e intentaron generar una convergencia con colectivos de facultad más entre militantes que entre objetivos políticos, con los cuales el único “trabajo de base” es la participación en una revista con control editorial.

El resultado de esta conducción política fue el desacople de la agenda nacional con la realidad de la facultad, con los que las críticas a la conducción de la FECH  y la CONFECH, en estricto rigor, se fundaban en sus propios errores de maniobra y en la falta de claridades políticas meridianas  (no así a nivel formal, que considero es acertado en el diagnóstico y en el horizonte) que les permitieran comprender –y estos lo sugiero a modo de observación, en ningún momento subestimo ni la capacidad análisis ni la integridad moral de los compañeros- : 1) cómo construir correlación de fuerzas sociales y políticas,  la acumulación política y la disputa hegemónica más allá de lo estudiantil; y 2)  cómo, por tanto, entender la convergencia política, la construcción de alianza y el generar una dirección política colectiva con fuerza teórica, órganos de propaganda ideológicos e infraestructura organizacional para poder efectivamente ser la alternativa del Progresismo (Creando Izquierda) y el Reformismo ( Jota) en la Chile.

Este análisis que realizo, a mi modo de comprender el problema, se origina en el teoricismo (crítica a), dado por la falta de capacidad de abstracción de la experiencia social que les permita construir un diagnóstico certero a la coyuntura (no se puede construir un diagnóstico de una experiencia social basado en una teorización por fuera de la misma y que no se funde en ella. Por lo tanto, siendo organizaciones locales sin inserción nacional, sin políticas de alianzas transparentadas y sin presencia en el CONFECH es bastante complejo que sus análisis se ajustn a lo que efectivamente sucede en el movimiento, tanto en sus bases como en sus dirigencias) y que les permita la conducción  (“muñequeo” y capacidad de movilizar fuerzas para el despliegue de los objetivos s) en los distintos escenarios con miras al cumplimiento de los objetivos generales del movimiento  para el periodo y no de sus propios intereses (crítica b y c). Esta suplantación teórica del análisis político los lleva a posicionarse como un polo cuya función es la crítica ideológica, acusando incluso de alianzas políticas entre organizaciones que nunca se han efectuado; pero en el terreno de la la lucha de clases, de las correlaciones de fuerzas reales, en el campo de la construcción y disputa por el poder no operan como tales. (refuerzo la tesis del escrito y presentada en el párrafo anterior). “Ellos  no lo saben, pero lo hacen”

Análisis crítico de la apuesta política del leninismo:
“Una organización es realmente revolucionaria, si se plantea y resuelve adecuadamente el problema del poder.”
FAU, 1972
(Federación  Anarquista Uruguaya)


Del reportaje de la última “porque el viento no amainará…” publicado en la Chispa no. 5 (agosto, 2012), del artículo presentado ante la coyuntura electoral “nuestra elección: Lucha y organización” (noviembre, 2011)  y del boletín de los piños sacado a principio de año (abril de 2011) se esboza es mismo diagnóstico y proyecciones políticas, con diferencias en la profundidad y en lo discursivo. Estos elementos me hacen claramente sostener y ratificar la tesis de la construcción aparatista del leninismo en la Chile pese a la tesis de convergencia que erigen (que comparto en su elaboración formal): “en toda convergencia se juntan distintos intereses en pugna que se mantienen para constituir un espacio de encuentro y síntesis, que al mismo tiempo involucre disputa e inserción real en la base social; la acumulación es doble, hacia los intereses políticos particulares y hacia el movimiento estudiantil”  (nov, 2011) y  esta acumulación debe realizar en torno a “proyectos” y “objetivos políticos claros” (nov, 2011). Lo problemático de esta apuesta que si bien permitiría generar la unidad efectiva de la izquierda en la Chile,  se realizó sólo con el objetivo de demarcar un campo de acción para sus propios intereses, tildando a la convergencia de “Luchar” como un “pegoteo”, “efectista en los contenidos” y “basista”. Lo curioso de ello  es que –visto bajo ese prisma- no hay nada que no sea ni efectista, ni basista, ni pegoteado entre sus colectivos con la clara diferencia que, mientras en LUCHAR la disputa es de manera transparente y la síntesis efectivamente opera por la racionalidad política y la necesidad política del momento, en su apuesta de “convergencia” dada la construcción aparatista del diseño, esto está  encubierto y postergado en la agencia de los nucleamientos leninistas de espaldas al trabajo deliberativo de los mismos colectivos.

La lectura es la siguiente:

a)      Diagnóstico: Las movilizaciones del 2011 pese a su masividad y prolongación en el tiempo dan cuenta de una “profunda desarticulación organizativa y despolitización manifiesta”, siendo no más que “la manifestación episódica y coyuntural de la movilización social, que logra aglutinar a individualidades, con un alto sentido corporativo y con un nulo impacto antagónico ante el modelo imperante” (La Chispa, nov de 2011). Ahora, desde la primera publicación de “los piños” y cinco meses más tardes: “no perdimos porque los sectores productivos no se unieron a la lucha (por medio de paros productivos y huelgas), sino que por las propias incapacidades del movimiento: falta de organización real y de una dirección eficaz”.  En otras palabras, el problema es de organización estudiantil, conciencia y dirección política.
    
b)      Los horizontes políticos y los objetivos tácticos: a) “construcción de un movimiento estudiantil revolucionario y una izquierda revolucionaria, b) una disputa por el poder expresado en proyectos de sociedades antagónicos y un  manera de procesar sus contradicciones (política); c) el fortalecimiento y maduración de las fuerzas políticas “nuestra fuerza aún necesita madurez y capacidad de disputar de verdad, con un proyecto concreto e inserto en la base social” (La chispa, nov. 2011). En palabras de los “piños” y, nuevamente, cinco meses más tarde: a) “ir acercando nuestra pelea hacia horizontes populares y anticapitalistas, como condición base para entender al movimiento estudiantil como parte del pueblo organizado” …en la que lo popular es entendido: “una demanda es popular en tanto tenga sentido para el mundo popular”, b) el horizonte político sería un “Proyecto Popular de Educación” y la articulación se resolvería en “una especie de sección estudiantil de un Programa Popular es el que define el contenido de un real proyecto educacional del pueblo y no el mero hecho forma de asambleas multisectoriales” ya que –como observan el leninismo –“no se trata de procedimientos, sino de contenidos” .

Lo que llama la atención es que a nivel político las diferencias con el contenido de los análisis de LUCHAR y las apuestas políticas son a nivel formal las mismas con algunas diferencias retóricas y del manejo que se han hecho de los distintos escenarios políticos (sobre todo el carácter localista que han asumido como perspectiva de disputa, sobre todo en Plataforma Colectica y que es la única manera de construir dada su escaza militancia e inserción):  Véase las declaraciones: http://www.facebook.com/luchar.uchile.  Salvo una importante diferencia de corte estratégico: la manera en como se resuelve la problemática del poder, el ABC de todo revolucionario. Inclusive las diferencias con el diagnóstico y apuesta del FEL son mínimas: http://emezetage.blogspot.com/2012/09/aporte-para-la-formulacion-de-las.html y http://feluchile.blogspot.com/p/analisis-y-proyecciones-politicas.html)

Si bien a nivel teórico analítico la manera de comprende las contradicciones y las proyecciones tanto en LUCHAR como en los piños son las mismas, la diferencia estriba en el carácter que se le otorga a la ideología, la conciencia, la dirección política y la construcción de la correlación de fuerzas.

 (Este elemento es el último que revisaré y que entregaré la próxima semana y constituye el fundamento real de al crítica que se presenta  a la convergencia y la línea política)

Con el ánimo de esclarecer, polemizar y debatir.

Desde abajo y con todos,  
construyendo Pueblo Digno y Soberano
emezetage.





[1] Una de las pretensiones de los partidos comunistas y esbozados con fuerza desde Maozedong en adelante es la Omniabarcabilidad de lo ideológico de los Partidos Comunistas. 

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