lunes, 3 de octubre de 2011

Con alegría, claridad y decisión construyamos Universidad para una Nueva Sociedad.

Septiembre de 2011 
Escrito presentado para la convocatoria a la plataforma de izquierda LUCHAR de la Universidad de Chile 




Este 2011 sin duda alguna marca un punto de inflexión considerable en el desarrollo de las luchas populares. Durante este año hemos sido testigos y también protagonistas del lento pero animoso despertar del pueblo chileno tras décadas de letargo, desmovilización y apatía. Distintos movimientos y actores sociales se han dado cita en la arena de la protesta social, aportando con su creatividad e ímpetu movilizador al desarrollo de un emergente escenario de apertura en las luchas populares. Las protestas ciudadanas en Magallanes, el movimiento de defensa de la Patagonia y movimientos ambientalistas, grupos de disidencia sexual, trabajadores subcontratados y el movimiento estudiantil han formado parte del elenco que con su acción van construyendo el camino de este despertar. 

Sin embargo y a pesar de un contexto social proclive al ascenso y dinamización del descontento social, este año hemos sido testigos de la incapacidad de la articulación social de los distintos movimientos sociales a través de la construcción de una propuesta más clara que reúna las distintitas inquietudes de cada movimiento en torno a objetivos comunes, que se dote de herramientas de organización, toma de decisiones y de movilización efectivas, y que permita construir desde la misma experiencia social de lucha y movilización una alternativa social con perspectiva estratégica, democrática y movilizadora del campo popular. 

En ese marco de apertura y ascenso de la conflictividad social, el movimiento estudiantil ha tenido un rol importante al dinamizar el descontento de amplios sectores sociales víctimas de los estragos de las políticas neoliberales en materia de derechos sociales implementadas durante la década de los 80’ y profundizadas por los gobiernos de la transición concertacionista. Las demandas de la gratuidad y fortalecimiento de la Educación Pública y de calidad, fin al lucro y a la banca privada en los beneficios estudiantiles, el libre acceso y la democratización de la gestión institucional se han instalado en el sentido común de los chilenos y el amplio apoyo concitados por el movimiento así lo ratifica (cerca de un 89% según la encuesta CERC), desplazando la responsabilidad de los estragos del modelo directamente sobre la institucionalidad vigente (Constitución) y la clase política que administra (22 % aprobación presidente;11% aprobación de la oposición. CERC) los intereses de la clase empresarial criolla y transnacional.

El desarrollo del conflicto estudiantil ha puesto en evidencia los intereses reales de los actores en la contienda, su correlación de fuerzas y los límites y recursos a su disposición. Seamos más claros, hoy por hoy en la coyuntura actual la falta de coherencia por parte del movimiento estudiantil, la falta de claridad política de largo aliento y la incapacidad crónica de articularse con los sectores productivos y la diversas de actores que componen el campo de lo popular han sido cuestiones fundamentales que dificultan una proyección de la actual coyuntura en un proceso mayor de rearme y movilización del campo popular. 

Si bien desde los sectores más decididos y radicales se han desarrollado apuestas de organización social (como los Congresos Sociales de Educación), la falta de mayores iniciativas coordinadas en ese plano ha dificultado la construcción de una alternativa más efectiva y mayoritaria tanto a nivel de la sociedad como de nuestra misma universidad. 

A nivel de nuestra Universidad durante este año pudimos constatar cómo las fuerzas políticas más tradicionales y con presencia en las direcciones de la federación, “Creando Izquierda” (Colectivo arrebol, U social e Izquierda Autónoma) e Izquierda Construye (JJ.CC y Nueva Izquierda Universitaria), pese a poseer la iniciativa política y la infraestructura necesaria no apostaron a desarrollar una política más decidida de vinculación con el mundo social y los trabajadores, que hubiese al menos intentado revertir la correlación de fuerzas desfavorables del movimiento estudiantil a la hora de imponer los pisos intransables de negociación, revertir la dispersión del movimiento estudiantil entre estudiantes secundarios (ACES y CONES) y universitarios (CONFECH y estudiantes de privadas), lo que hubiese favorecido una resolución más expedita de este conflicto. 

Pero también fuimos testigos de cómo hacia la interna de nuestra federación la sobrerrepresentación en la toma de decisiones de la mesa directiva en momentos críticos (Votación del Plebiscito) y la ausencia de un Programa o Proyecto de Universidad que cobrase sentido para el conjunto de los estudiantes nos enrostró lo peor la politiquería universitaria. 

Es por todos estos motivos que un sector importante de la Universidad de Chile identificado con una izquierda radical (antiburocrática, democrática y social), hemos decidido darnos cita en un encuentro público y amplio para discutir de estas y otras cosas. Hemos decidido asumir la responsabilidad histórica de dar continuidad a esta coyuntura de movilización en un movimiento estudiantil de largo aliento, más claro, consciente y decidido que avance en el fortalecimiento y democratización de las herramientas de movilización (organizaciones de base, federaciones y CONFECH), en la construcción de un Proyecto o Programa de Universidad que de la mano de un Proyecto Educativo construido por los actores sociales mismos, permita construir una alternativa estudiantil vinculada con las luchas populares y comprometida con la construcción de una nueva sociedad más justa, libre, soberana, democrática y promotora del cambio social que hoy tanto necesitamos. 

A esto te invitamos para que podamos entre todos compartir diagnósticos sobre este movimiento, sus aciertos y falencias, a debatir en torno a sus proyecciones y a evaluar la pertinencia de construir un Programa de Universidad que nos permita profundizar tanto hacia la interna de nuestra universidad y facultades y hacia la externa con la sociedad, el horizonte de una Educación Pública Gratuita, democrática y justa comprometida y promotora del cambio social. 

Arriba los y las que luchan 
Venceremos 
eme.

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