miércoles, 27 de julio de 2011

¿Plebiscito o Poder Popular?

“si votar cambiara algo estaría prohibido” 
Julio de 2011 
mzg

La reciente discusión sobre la necesidad de modificar la institucionalidad política chilena, cuestionándola y tensionándola a través de la generación de herramientas de participación ciudadana (Plebiscito), desde hace unas semanas viene progresivamente instalándose en el movimiento estudiantil como un paso táctico necesario para la consecución de las demandas estudiantiles de fondo. Salida necesaria, eso sí, desde la perspectiva de construcción reformista; insuficiente y nocivo, ante todo, para la estrategia de construcción de la alternativa social, radical y antiburocrática. 

Los términos argumentativos en los que se basa cualquier alternativa política reconoce 4 momentos analíticos. Primero hay un momento en el que se identifica el escenario de movilización actual; segundo, se lo diagnostica en función de señalar sus aspectos críticos; tercer momento, se identifican los aspectos sustantivos de dicho diagnóstico; y en última instancia, se plantea la perspectiva estratégica que resuelve las contradicciones identificadas. Esta distinción es fundamental de señalar puesto que la base de cualquier alternativa político estratégica se sostiene en premisas analíticas, las cuales a veces no están del todo clara por desconocimiento o sencillamente por desidia. 

Esclarecer dichos fundamentos es de vital importancia en estos momentos cuando el poder estudiantil del movimiento alcanza una fuerza histórica considerable (en masividad, acción directa y politización). Sobre el escenario: En primera instancia se identifica, que el movimiento estudiantil ha desarrollado una fuerza en el contenido y en las formas de sus movilizaciones sin repertorios desde la vuelta a la democracia. La masividad, la acción directa y su politización son sus aspectos a relevar. En términos de politización, el movimiento ha podido sacar el conflicto desde la demanda gremial para instalarla como una problemática social transversal. El fin al lucro y el endeudamiento, la gratuidad y la democratización han calado hondo .En términos de masividad, se han registrado cifras históricas de movilización cercanas a las 500.000 personas a lo largo de todo chile (30 de Junio). En términos de la acción directa, las formas creativas de movilización, la constancia y la pérdida del miedo a la violencia política y a la criminalización del descontento también se han diversificado y profundizado. En definitiva, el movimiento se ha desarrollado en su capacidad creativa y en su politización sustantiva sin precedentes. Por otra parte, la clase trabajadora y los sectores populares se encuentran en una situación de profunda desmovilización y letargo que podemos asociar a las bajas tasas de sindicalización (cercanas al 11%), la precariedad del empleo (subcontratación y semiproletarización) y a la casi ausencia de instancias organizativas. Sin embargo, esta situación desde las movilizaciones de los trabajadores forestales, salmoneros y mineros ha instalado nuevas formas de organización y horizontes de lucha que permiten constatar en el mundo social un periodo de reactivación del movimiento obrero y popular en una etapa de construcción y acumulación de fuerzas , por ende frágil, embrionario pero con potencialidad histórica. (Véase: “Voz negra no.1.boletín de opinión anarquista de la Federación Comunista Libertaria” http://www.anarkismo.net/article/20054)

En segunda instancia, en la esfera del poder político del aparato estatal, en la esfera del poder económico y en la opinión pública, la hegemonía del bloque dominante durante más de 30 años ha consolidado y administrado un modelo de desarrollo económico y social capitalista de tipo neoliberal; por lo tanto, la agenda programática en materia educativa ha estructurado un sistema educativo basado en el endeudamiento familiar y/o inversión individual y la integración de la educación al desarrollo de las ventajas comparativas de la economía nacional, orientando la producción de conocimiento hacia la integración de clúster económicos . En definitiva, la consolidación de la educación como un bien de mercado y la integración de los intereses de los mercados económicos en las orientaciones curriculares de la educación (véase: “Crisis en el sistema educativo. Elementos para un diagnóstico desde el mundo libertario”, Revista Política y Sociedad (Ex Hombre y sociedad) 

En términos del aparato de estado, la institucionalidad vigente (Constitución del Estado) consolida la educación como un bien de mercado (art. 10 de la constitución), estructura un sistema de composición mixta entre lo privado y lo público (LOCE y LGE) y focaliza el gasto social en educación en base a la dinámica de un Estado subsidiario de corte neoliberal; consolida un sistema de participación ciudadana excluyente en la toma de decisiones (Binominal) e inmune a las modificación es estructurales del mismo (El quórum contra mayorías). En ese marco, la clase política (Concertación y Coalición por el cambio) son administradores de los intereses capitalistas nacionales y trasnacionales consolidados en la legalidad vigente puesto que el margen de maniobra, por las limitaciones estructurales del aparato estatal, impide modificaciones sustantivas en las políticas macroeconómicas y en las político-institucionales (modificar sustancialmente la Constitución).

Sobre el diagnóstico: 

En relación a dicho escenario se observa con claridad que pese a la fuerza y la politización desarrollada por el movimiento estudiantil, sus posibilidades de instalar sus reivindicaciones tienen el techo del aparato del estado y del cerco político institucional administrado por la clase política. Se reconoce, por lo tanto, que la condición de posibilidad para que el movimiento estudiantil triunfe está dada por la articulación con otros sectores sociales –los trabajadores y los sectores populares-, construyendo una fuerza social organizada y consciente que permita romper dicho cerco político institucional. En otras palabras a través de la construcción del Poder Popular. 

En base a esa situación es que se diagnostica que las energías de la movilización no son infinitas y estas, tarde o temprano, declinarán si es que no se desarrollan adecuadamente. Lo sustantivo de dicho diagnóstico es que entre el gobierno y el movimiento estudiantil se ha llegado a un punto muerto en la discusión dado que las propuestas programáticas, tanto del movimiento estudiantil como de la clase política, están en abierta contradicción. 

 Lo estratégico: 
 En base a esta lectura por todos compartida se perfilan estrategias de construcción políticas que, si bien no parecen excluyentes, en términos reales son radicalmente distintas. Así la encrucijada del estudiantado hoy en día se ciñe entre ¿Plebiscito o Poder Popular?

 a) La estrategia de la Asamblea Constituyente: 
Esta opción se basa en plantear el horizonte del plebiscito como un “paso en el proceso constituyente (asamblea constituyente), [que] es un paso hacia la organización y el empoderamiento social, y la construcción de una alternativa para el pueblo chileno” . Esta alternativa estratégica se basa en el diagnóstico de que el problema de los movimientos sociales, en particular del movimiento estudiantil, es 1) la imposibilidad de que nuevas fuerzas políticas representen sus demandas en los espacios de poder del aparato estatal; 2) y la inexistencia de instancias de participación democrática en el mismo. De dicho diagnóstico el esquema político que construyen se basa en: 1) constituir fuerza social organizada (movimientos sociales, masivos y mayoritarios) y 2) desarrollar herramientas de poder que expresen el sentir de los mismos. 

Dichas herramientas de poder serían espacios democráticos de deliberación y participación (plebiscitos), que permitirían democratizar el aparato estatal y sus fundamentos (Constitución) y así, allanar el camino para que las fuerzas políticas progresistas que representan los intereses de las mayorías tengan representatividad y participación directa en el Estado. Por lo tanto su crítica se dirige hacia la constitución, puesto que esta es “reflejo de los principios básicos que rigen una sociedad y que debe ser hoja de ruta de la legislación”. 

Si bien esta estrategia "ciudadanista" (levantada por Creando Izquierda) en primera instancia parece la solución a los problemas de representatividad de los movimientos sociales, la premisa en la que se sostiene (constitución) como respuesta a las contradicciones del mercado en la educación es totalmente errada. Para esta alternativa, las problemáticas inherentes al capitalismo se desactivan bajo la dinámica democratización v/s neoliberalimso. 

Para ellos, a medida que se profundiza la democratización del aparato estatal se cerca progresivamente el neoliberalismo. Lo que no solo es una ingenuidad, sino un desatino teórico, histórico y político de considerable envergadura. Los principales errores conceptuales que presenta dicha premisa son: 

1) identifica al aparato estatal como una herramienta neutral, en la que los conflictos de poderes e intereses pueden dirimirse democráticamente, obviando que el Estado como aparato constituido históricamente es una herramienta de opresión del capitalismo y de las clases hegemónica sin importar su color ni orientación política; 
2) no reconoce el rol de las clases burocráticas (políticas) como delegaciones de los intereses sociales, por ende diferenciadas entre lo político y lo socia; 
3) en el sujeto mayoría, ciudadano o chileno se encubren las diferencias abismales de las clases sociales y sus intereses. En el sujeto “mayoría” caben desde la burguesía nacional, los trabajadores, dueñas de casas y pobladores, hasta la clase política; 
4) reducen la democracia a una actividad restringida a los parámetros institucionales del Estado, siendo que esta excede dicho espacio y se expresa en todas las esferas sociales en las que existe organización. 

Pese a estas diferenciaciones conceptuales, que en última instancia son elecciones que merecen su respeto, los agravantes más serios de dicha alternativa son de carácter político: 

1) La herramienta de poder es un instrumento de los movimientos sociales, pero ¿qué movimiento social están identificando?, ¿A caso el descontento en las calles es un indicador de ello o identifican al movimiento con sus instancias de representación?, o ¿acaso el movimiento estudiantil verbigracia es movimiento social transversal?; 
2) plantean que es una herramienta de empoderamiento, pero que lamentablemente requiere de la delegación de la voluntad de en la Concertación y en la Coalición, reduciendo el poder estudiantil a masa de maniobra de la rearticulación política de la concertación; 
3) requiere de un plazo considerable de tiempo para aplicarse (alrededor de unos años); 
4) el plebiscito no significa ningún avance del horizonte político que nos hemos planteado, puesto que re-direcciona el poder estudiantil hacia los vericuetos de la política institucional; y lo más peligroso y nocivo aún: 5) que plebiscitaremos, quién define eso, cuál será el contenido de la herramienta del movimiento.

 b) La estrategia del Poder Popular:
La estrategia del desarrollo y el fortalecimiento del Poder Popular hoy en día es la alternativa de los movimientos sociales que nos planteamos no solo la necesidad de erradicar el mercado económico de la educación, sino también de la salud, la vivienda y de todos los Derechos Sociales de los trabajadores y los sectores populares, hoy alienados y reducidos a mercancías con las cuales se puede lucrar. ¿Y esto porque se nos antoja? No, puesto que la estrategia del poder popular se basa en identificar que el problema del lucro y del endeudamiento en educación no es un reflejo aislado, sino que un signo sistémico de un modelo de desarrollo económico, político y social estructurado en torno a: 

1) apropiarse de las riqueza colectiva generada por todos, mercantilizando los derechos sociales de todos; 2) apropiarse de la capacidad y la gestión en la toma de decisiones políticas del conjunto de la comunidad. 

De esta manera su opresión se expresa tanto nivel político como económico. Por esta diferenciación teórica y política, la estrategia del Poder Popular apunta a fortalecer y desarrollar la capacidad política de los actores sociales mismos (desactivando la diferenciación entre lo político y lo social); esto implica 
1) claridad política programática (esto en lo que queremos), 
2) organización y articulación social entre todos los actores sociales y sobre todo 
3) la no delegación de los intereses sociales en la clase política. Y sobre todo, 
4) consciencia del momento histórico en que estamos, puesto que no se trata de re-crear la realidad en base a una declaración de buenas intenciones, sino hacerse parte activa de ella, transformándola grano a grano, creando poder estudiantil, acumulando fuerza expresada en organización, en politización, participación democrática en la toma de decisiones y desarrollando la organización socia articulada. 

 ¿Cuál es entonces la salida al diagnóstico? Eso no me compete decirlo a mí, sino que es algo que discutimos y construimos colectivamente en nuestras asambleas en base a argumentos claros 

 ¡Porque el modelo no cederá…avanzar en la lucha Popular! 
Arriba los y las que luchan
venceremos!

domingo, 17 de julio de 2011

Las movilizaciones estudiantiles: entre ruptura y reforma.


Julio de 2011 
Publicado en solidaridad.
mzg


Este 2011 ha sido el año de la re-articulación del movimiento estudiantil y las multitudinarias marchas del 16 y 30 de junio son un ejemplo elocuente de ello. En ese proceso lento y no exento de problemáticas y rencillas internas, el movimiento estudiantil ha podido posicionarse como un actor político-social relevante en la construcción de un Proyecto Público de Educación como alternativa y disputa del Proyecto de Educación de modelo de Desarrollo Económico y Social Neoliberal. Por primera vez desde la derrota de los estudiantes universitarios el 2005 y de los secundarios el 2006 con la creación de la LGE (Ley General de Educación) y su posterior aprobación el 2009, los estudiantes han podido sacar su lucha desde lo meramente estudiantil para instalarla como una problemática de toda la sociedad y vinculada a un proyecto ideológico de la clase política y, en estos momentos, dan pasos lentos pero seguros para transversalizar el descontento social, unificando las luchas y amenazando con romper el cerco político institucional dominante.

Los efectos de este proceso podemos identificarlos en la reciente encuesta Adimark, donde la aprobación al gobierno de Piñera se desplomó a un 31%, siendo el área de educación la más afectada y la aprobación a Joaquin Lavín disminuyó considerablemente; también podemos identificarla en las editoriales consecutivas de los medios de comunicación del duopolío Copesa-Edwards– Diario el Mercurio, La Segunda, La Cuarta, La Tercera, Las Últimas Noticias, entre otros– (Editoriales el mercurio del 1,2 y 3 de julio); y sobre todo, el pomposo y comunicacional G.A.N.E. (Gran Acuerdo Nacional Educación) que mantiene en lo sustancial la misma línea política del modelo neoliberal en política Educacional. 

En este proceso actualmente en desarrollo hay múltiples aristas que es necesario precisar para que todos y todas podamos movilizarnos con claridad y tengamos los elementos necesarios para que no nos pasen gato por liebre. El Programa en Educación del modelo neoliberal. 

Lo primero que tenemos que mencionar es que las actuales reformas en educación anunciadas el 21 de mayo y el 7 de Julio por Piñera mantienen, como principio estructurante, el comprender a la educación como una inversión individual y/o de cada familia y no como un Derecho Social Universal y para todos. Por ende el Estado no da ningún tipo de garantías constitucionales para asegurar ni el acceso, ni la retención, ni el financiamiento de un sistema de Educación Superior Público y de calidad (artículo 10, constitución de Chile).  

Por otra parte, el lucro en la educación está prohibido pero no penalizado. De estos dos grande principio se origina un sistema de educación basado en una composición mixta entre Universidades Tradicionales Públicas Estatales, Universidades Tradicionales Privadas y Universidades Privadas. En base a esta composición el sistema de Educación Superior creció desrreguladamente desde su creación en dictadura, se profundizó durante los gobiernos de la Concertación y actualmente se encuentra en un proceso de reajuste de sus distorsiones principales tales como la calidad de la enseñanza, la acreditación de las instituciones, el financiamienoto hacia las Universidades y los estudiantes, el acceso al sistema, el marco curricular y los gobiernos universitarios. 

Es en este momento histórico en el que el sistema de educación chileno se encuentra en una fase de privatización avanzada (entendido como un negocio en el que se puede lucrar) y en las que las Universidades Estatales Públicas se encuentran en retroceso, se insertan las actuales reformas anunciadas el 21 de mayo y el 7 de julio. 

Lo segundo que debemos mencionar es que la Educación en toda sociedad cumple un rol fundamental ya como “herramienta de ascenso social” o como derecho social de cada cual independientemente de sus situaciones, a través de la formación de sujetos críticos y de la producción de conocimiento. Por ello que cuando las universidades chilenas se crearon en el siglo XIX, Andrés Bello mencionaba que las Universidades tienen dos misiones: 1) la formación de ciudadanos conscientes y críticos a través de la docencia y 2) la producción de conocimiento a través de la investigación. A estas dos misiones desde hace unos años se comienza a agregar una “tercera misión” que correspondería a la integración de las universidades a las orientaciones económicas estratégicas de cada nación: en otras palabras, “la contribución que estas instituciones realizan al desarrollo económico de las naciones” (Agenda de Innovación y Competitividad 2010-202 ) 

En relación a estos elementos: 1) un sistema universitario basado en entender a la educación como una inversión individual y en el que se permite lucrar y que en 20 años generó múltiples distorsiones que deben ser remediadas y 2) entendiendo que la educación tiene la misión de contribuir al desarrollo económico de la nación, se entiende que las medidas de reforma del sistema significan la consolidación de los intereses y necesidades de los mercados económicos en un sistema basado en el endeudamiento familiar y/o de cada estudiante. ¿Y cómo sucede esto? 
1) condicionando la entrega de recursos del fisco a las universidades a través de Convenios de Desempeño, 2) focalizando las inversiones de investigaciones en áreas del conocimiento con alta calificación técnica, lo que implica, 
3) reformar las mallas curriculares favoreciendo al educación científico/técnica, 
4) generar una nueva modalidad de financiamiento a través de un sistema crediticio que asegure la devolución de los fondos asignados y que amplíe su cobertura; 
5) reformando las trabas institucionales que “burocratizan” los gobiernos universitarios, flexibilizando su gestión y favoreciendo su endeudamiento a largo plazo; 
6) aceptando el lucro y regulándolo a través de una nueva institucionalidad; 
7) reformando el acceso a la universidad, actualmente vía PSU, contemplando modalidades alternativas que consideren el mérito individual y la vulnerabilidad socioeconómica. 

Los actores político-sociales y sus intereses en juego: Ante esa arremetida privatizadora de la clase política en su conjunto y del modelo neoliberal la respuesta de los actores sociales no se hizo esperar. Y es que para todos queda más que en evidencia que este gobierno y los anteriores representan los intereses de los empresarios criollos y trasnacionales y que fueron los que nos vendieron la salud, la vivienda, la previsión social, los recursos naturales y la educación. 

En estos momentos los indignados nos hemos tomados las calles y avanzamos lentos pero seguros en la rearticulación del movimiento popular desde los barrios, desde nuestras casas de estudios y desde nuestros lugares de trabajo. Las masivas protestas contra la aprobación de Hidroaysen que postergaron la aprobación del megaproyecto, le sucedieron las manifestaciones iniciadas por los estudiantes Universitarios y Secundarios y que en estos momentos, granjea el apoyo de la CUT, el Colegio de Profesores, la ANEF, los trabajadores de CODELCO, las comunidades de académicos y los mismismos rectores de las Universidades Estatales del CRUCH. 

Pese a la masividad y el apoyo que han consignado las movilizaciones, las relaciones entre unos y otros actores no son del todo amigables. Fundamentalmente la relación entre el CRUCH y el CONFECH quienes en estos momentos están a punto de firmar un protocolo de acuerdo que evite cualquier negociación y, que de esta manera, coloque en jaque al gobiernos y a la clase política resulta primordial. 

En estos momentos los estudiantes universitarios en coordinación con los estudiantes secundarios han instalado como horizonte posible la necesidad de construir un Proyecto Público de Educación que exprese y responda a los intereses de la sociedad organizada, que entienda la Educación como Derecho Social, por ende gratuita, de libre acceso y retención y que sea administrada democráticamente por las comunidades educativas. 

Es por estas razones es que la clase política tiembla de miedo, porque el recuerdo de la rearticulación del movimiento de la reforma universitaria de 1967 está fresca en la memoria y la posibilidad de que toda esa energía juvenil de descontento y bronca contra la clase política se canalice en una alternativa revolucionaria y desde la experiencia histórica de los trabajadores y de los sectores populares está a la vuelta de la esquina.

Lo que piden los universitarios y los secundarios: 
Podemos decir que las demandas de los universitarios contempla la construcción de un sistema de Educación Público Estatal de calidad y para todos, en la que la educación sea entendida como Derecho Social Universal. En términos de financiamiento implica apoyar 
 1) aumentos progresivos en los Aportes Fiscales de Libre Disposición como mínimo un 50% con miras a la gratuidad total del sistema, 
2) modificar los criterios de asignación de las becas y créditos; 
3) Reforma universal del Acceso universitario que contemple modalidades alternativas y apunte al horizonte del libre acceso, 
4) la Derogación de los DFL (decreto con Fuerza de Ley) 1 y 2 que impiden la creación de Centros de Estudiantes y Federaciones y la participación de las comunidades educativas en las eleccioes de las autoridades unipersonales de cada institución; 
5) eliminar el lucro a través de su prohibición y penalización efectiva y asegurar la calidad de la educación; 
6) creación de mallas curriculares multiculturales y que respete la diversidad sociocultural, con marcado acento en el respeto por los pueblo originarios; 
7) creación de una Red de Educación Técnica Estatal de calidad. Para conseguir esto piden la nacionalización de los recursos naturales, reformas tributarias y –la demanda que atemoriza a la clase política– la creación de una nueva Constituyente Social que cree una Constitución. 

Por su parte los secundarios están exigiendo T.N.E (Tarjeta Nacional Estudaintil) nacional y los 365 días del año con tarifa única, la desmunicipalización sin privatización de los liceos y estatización de los mismos, además de acelerar la reconstrucción de los liceos dañados por el terremoto del 2010. 

 Un pequeño balance:  
Lo primero que es positivo a considerar es que el movimiento estudiantil le disputó la hegemonía en materia educativa a la clase política, transversalizó sus demandas a toda la sociedad y articuló a su favor el descontento social generalizado. De esta manera la batalla ideológica le es favorable (pero falta mucho por avanzar), puesto que instala la necesidad de construir un Proyecto Público de Educación para una nueva sociedad no neoliberal, sino que solidaria, justa e igualitaria con marcado acento en los intereses de la sociedad. 

Lo segundo, por los mismos motivos lo que importa no es buscar un “hito” que cierre las movilizaciones sino instalar una perspectiva de proceso de construcción de una nueva fuerza social organizada, que apunte a fortalecer, unificar y democratizar las organizaciones gremiales como el CONFECH, la CUT, la ANEF y el Colegio de profesores y que tienda lazos de articulación en la sociedad. Lo cual no es excluyente con ganar reivindicaciones que apunten a construir y desarrollar el horizonte estratégico. 

Y por último, deja una fractura histórica en la institucionalidad política –que recién dimensionaremos en unas décadas– y que instala como horizonte que la única salida a los conflictos sociales son sociales a través del desarrollo y el fortalecimiento del Poder Popular. 

 Por el Socialismo y la Libertad! 
¡Arriba los y las que luchan!