miércoles, 25 de mayo de 2011

“El Frente de Estudiantes Libertario y la re-articulación del proyecto Anarco-comunista. Chile, siglo XXI.”



25 de mayo del 2011, Santiago. 
Ponencia foro sobre militancia y juventud, ARCIS. 

Dedicado a nuestra compañera, militante y amiga Karla Zamorano. 

“Que la juventud salga a hacer frente a los problemas y se ponga a la cabeza de todos los trabajadores chilenos. Y le advierto que la clase trabajadora resucitará. La juventud de los sindicatos y estudiantil no está podrida.” Clotario Blest, 1984 




Como ustedes sabrán, el objetivo de estas jornadas y en particular de esta mesa de discusión, es problematizar y presentar al público el debate actual en torno a las conceptualizaciones y las prácticas de lo político desde la juventud, particularmente de la juventud que se plantea la necesidad de la militancia político-social. 

En esa línea, abordaremos la problemática del ámbito político desde la perspectiva de la juventud entendida como un sujeto político-social activo en la realidad, agente del cambio histórico y como agente creador de una cultura política específica a través de su práctica y de sus representaciones de lo político, de los actores sociales y políticos, y de la sociedad en su conjunto. 

Para dar respuesta a aquello, vamos a centrar nuestro análisis desde nuestra especificidad como Frente de Estudiantes Libertarios (FEL) y en torno a la manera en cómo entendemos lo político y la política, cómo entendemos la problemática de la organización y cómo nos planteamos el desafío de la construcción política desde lo estudiantil con miras a la construcción de un proyecto revolucionario, clasista y libertario para la sociedad en su conjunto: el Comunismo Libertario o el Anarco-Comunismo. 

Partiremos con una breve presentación de nuestra organización. El FeL es una organización de estudiantes secundarios, universitarios, de centros de formación técnica y de institutos profesionales con presencia en las ciudades de Arica, Iquique, Antofagasta, Copiapó, Los Andes, Valparaíso, Santiago, Concepción, Lota, Coronel, Osorno y prontamente en Valdivia, Chillán y Puerto Montt que intenta desarrollar una corriente revolucionaria y libertaria en el interior del movimiento estudiantil con miras a la construcción y fortalecimiento del Poder Estudiantil para el desarrollo del Poder Popular. 

El FeL surge hacia el 2003 en un esfuerzo de convergencia entre distintos grupos anarquistas/libertarios con inserción estudiantil y con compañeros que sin reconocerse como anarquistas constataban la necesidad de construir un referente político-social nacional abocado a la construcción de un movimiento estudiantil de base, democrático y comprometido con la construcción de un proyecto público de educación al servicio de los intereses de las mayorías: los trabajadores y los diversos actores del mundo popular. 

El proyecto FEL en su momento se constituyó como la expresión orgánica y política de amplios sectores del estudiantado, la mayoría de extracción popular, que tras las experiencias de las movilizaciones en 1997 contra la aprobación de la ley Marco y durante las movilizaciones de inicios del 2000, constataron la necesidad de avanzar en la construcción de un proyecto colectivo que permitiese desarrollar una herramienta política de lucha coherente a su experiencia colectiva y a las necesidad políticas del estudiantado.

El FeL no es ni un partido político ni un grupo de colectivos agrupados bajo una identidad común, sino que es una organización política definida como un frente político-social organizado de manera democrática y federado, que posee unidad programática y táctica y que entiende por libertario no una ideología en particular, sino que una serie de prácticas y orientaciones políticas que promueven la participación directa y de manera horizontal del estudiantado en la toma de decisiones y en la construcción política, prefigurando y promoviendo una cultura política centrada en el diálogo, la toma de decisiones desde las bases y orientadas a las transformaciones radicales de las contradicciones de clases de la sociedad, específicamente en el ámbito educativo. 

La problemática por lo político para los libertarios o anarquistas se entronca en la problemática por el poder. De manera general, los libertarios no estamos en contra del poder sino que estamos en contra de su imposición jerárquica y sus manifestaciones coercitivas bajo un principio de organización estatista, centralizado. Lo político para nosotros es el ámbito globalizador y multifacético abierto a todos los aspectos de la gestión de lo real y de las relaciones de poder y, la política, en términos genéricos es la actividad específica de los sujetos sociales y políticos orientadas a la administración, gestión y producción de su realidad. De esta conceptualización genérica, se desprende que los anarquistas o libertarios no somos antipolíticos ni prácticamos una antipolítica, sino que en estricto rigor, bajo un paradigma de organización del poder social bajo una lógica centralizada y coercitiva lo político se restringe a la esfera estatal y la política se entiende como la actividad específica en los marcos institucionales de los aparatos del Estado. 

Por lo tanto, los libertarios entendemos que el ámbito de lo político dice relación con la gestión de la vida y la realidad de una colectividad y que, por ende, la política es la actividad social orientada hacia ello cruzada por las contradicciones generadas en la lucha de clases. No antojadizamente realizamos este rodeo a la problemática central. Por el contrario esclarecemos los fundamentos ontológicos para posteriormente poner en situación de coherencia la actividad política que como libertarios intentamos impulsar desde abajo y desde adentro del movimiento estudiantil con miras a la construcción de un proyecto de sociedad (El Comunismo Libertario) basado en al administración y gestión directa del poder producido por la comunidad social organizada desde las bases (El Poder Popular).

Queremos dejar en el tapete, que nosotros como libertarios no fundamentamos nuestra actividad política en base a una teorización en abstracto, sino que la argumentamos y desarrollamos reflexivamente en función de la experiencia de lucha misma del movimiento popular y para el caso particular que nos convoca, el movimiento estudiantil. 

Para nosotros, el desarrollo teórico está orientado hacia la praxis revolucionaria de los sujetos del cambio histórico y, su experiencia con sus limites y aciertos, es el fundamento mismo de la autorreflexividad y su desarrollo político. Bajo este aspecto revisaremos críticamente la historia del movimiento estudiantil en los últimos años, señalando sus potencialidades, sus limitaciones y sus eventuales salidas ante el actual escenario de movilizaciones que se nos presenta en base a los anuncios presidenciales del 21 de mayo y de la estrategia política que vienen adoptando las cúpulas de las organizaciones gremiales estudiantiles. Si este es un coloquio de política, que mejor que afrontarlo desde el prisma de la juventud rebelde que se plantea dicho desafío y que promueve y prefigura una nueva cultura política no autoritaria, democrática y social. En definitiva, un nuevo proyecto de transformación social para el movimiento popular. 

 De las lecciones del movimiento estudiantil a la disputa del reformismo: 

La última gran movilización universitaria con perspectiva nacional y coordinada se desarrolló el 2005 contra la Ley de Financiamiento y pesa a que movilizó a una gran cantidad de estudiantes de todo chile, las contradicciones internas y el desgate propio de una movilización de esa envergadura culminó con el frustrante “Acuerdo Confech- Mineduc” firmado por la mayoría de las federaciones estudiantiles y presentado como un logro a los estudiantes, con excepción de algunas federaciones regionales en las cuales el FeL tuvo un rol relevante al oponerse a dichas medidas. Específicamente fue la experiencia de la Federación de la Universidad Católica de la Santísima Concepción y otras en las cuales nuestros compañeros agenciaban como voceros de Estudiantes. Desde ese hito que que para muchos significó la ya clásica “traición de las dirigencias”, se inició un proceso de reflujo considerable que recién este año da signos de comenzar a revertirse. 

Dicho proceso se caracterizó por una pérdida de legitimidad de los referentes estudiantiles clásicos, como las federaciones, los Centros de Estudiantes y los referentes político partidarios tradicionales en el movimiento estudiantil. Con acentuada fuerza se ve la retirada de las juventudes de los partidos de las concertación y de la izquierda de intención revolucionaria y paralelamente comienza un ascenso de iniciativas locales, territorializadas y sin muchas perspectivas globales: el florecimiento de los colectivos. 

Durante este periodo de reflujo regresivo se va realizando un recambio generacional y, a su vez, también una modificación en las prácticas políticas de los estudiantes de base, que podríamos caracterizar como el surgimiento con fuerza de una nueva cultura política centrada en la toma de decisiones colectiva desde la bases, centrada en el diálogo, de manera democrática y horizontal, y con marcado acento de desconfianza hacia las “dirigencias estudiantiles” y las expresiones políticas clásicas. 

Ese proceso de recambio generacional, de transición en las formas de lucha y que perfila una nueva cultura política, tiene como hito disruptivo las movilizaciones de la mal llamada “revolución pingüina” del 2006. Durante ese proceso nuestra organización a través de sus frentes secundarios con amplia presencia en Concepción, Lota, Coronel, Santiago y Arica jugó un rol determinante en la radicalización de los secundarios. Los primeros liceos que se comienzan a tomar en dichas regiones fueron impulsados por compañeros libertarios del frente secundario, ejemplo de ello fue el emblemático “Liceo acuático” de Coronel y la oleada de tomas en zonas periféricas de la capital. 

 Durante el periodo de movilizaciones secundarias se expresó con fuerza la cultura política libertaria centrada en la práctica asamblearia y en la acción directa. Para miles de compañeros era de total naturalidad exigirle a sus respectivos centros de estudiantes que funcionasen como voceros representantes de las asambleas de toma. Pero también queda en evidencia la segmentación social y política en los principales liceos santiaguinos. Quien les habla participó activamente en las movilizaciones del 2006 a través de la toma de un liceo emblemático santiaguino, en el cual esta contradicción que les menciono se hizo notar con fuerza. Una vez más las dirigencias “politizadas” en un sentido tradicional veían como el movimiento se escapa de control e intentaron por todos los medios buscar una salida “política”, la cual fue la Comisión Asesora Presidencial que elaboró con escasa participación estudiantil los borradores de la aprobada LGE el 19 de agosto del 2009. 

Tras esta experiencia paradigmática, se comienza a instalar con fuerza en las distintos liceos y universidades de Chile esta nueva cultura política antiautoritaria (al que nuestar organización contribuyó con un granito de arena). Un ejemplo relevante de ello aunque limitado y con múltiples defectos, es lo que en santiago se conoció como la ACEUS, espacio de confluencia para luchar contra la Ley General de Educación. Su particularidad radicaba en dos elementos relevantes: no respondía a las estructuras tradicionales de representatividad, funcionando al margen de las Federaciones y por medio de vocerías desde cada Carrera o Facultad; y aglutinaba a secundarios y universitarios, tanto de Ues tradicionales como privadas, con el fin de sumar fuerzas y comprendiendo que el problema educativo nos implicaba a todos. 

Lamentablemente, tan rápido como se levantó, se disolvió al no lograr sumar a los demás espacios donde el aletargamiento era mucho mayor, pero logró ser el referente social que convocó a las movilizaciones de ese año. Estas prácticas de vocerías, en donde las líneas de acción se definen en asambleas de forma colectiva, se han masificado desde el ejemplo de los Pingüinos. 

La experiencia dejó marcas en todos los sectores, pues gracias a ello se logró una masividad nunca antes vista. De ahí que sea normal escuchar críticas a las viejas prácticas autoritarias de definir los petitorios por parte de lo representantes/dirigentes o a tener que zanjar discusiones que no se han dado por medio de votaciones ni participación estudiantil. Y sobre todo, la crítica a la instrumentalización política de los estudiantes como moneda de cambio en función de fines partidarios-electoralista, cuyo escozor es un malestar ineludible y la elaboración de petitorio CONFECH y el Congreso de Educación del 2009 son un ejemplo claro de cómo con posterioridad estas iniciativas fueron tomadas por campañas presidenciales con escasos resultados electorales. 

Fue así que como libertarios reconocimos las potencialidades y limitaciones de este nueva experiencia en desarrollo y orientamos nuestro trabajo a fortalecerla políticamente, apostando junto con otros compañeros a impregnarle al trabajo desde abajo una mayor perspectiva política. En ese marco el FeL despliega una estrategia de construcción orientadas a la constitución de un poder estudiantil territorializado, heterárquico (en red), con perspectivas articulatorias entre lo local y lo global y que intenta desactivar la dicotomía entre lo político y lo social, apuntando a desarrollar las habilidades y capacidades políticas del mundo social: en suma, la construcción colectiva de un nuevo paradigma político que configura desde nuestra propia práctica como actores político-sociales una cultura política de militancia diametralmente distinta a la del paradigma autoritario, dirigencial y cupular. 

Lo cual implica centrar nuestro trabajo en la confianza con nuestros compañeros de nuestras respectivas casas de estudios, tanto facultades, liceo e institutos; y sobre todo, es entender que como militantes políticos-sociales de base nuestro trabajo se desarrolla en un plano de horizontalidad con nuestros propios compañeros en las asambleas, en la sala de clase y sobre todo en la calle. 

Ahora más que nunca con el nuevo ascenso de la movilización estudiantil necesitamos construir una alternativa política de carácter nacional y centrada en este nuevo paradigma político. Ahora más que nunca, con los nuevos escenarios políticos que se nos presentan con la llegada al gobierno de la Derecha Histórica y el desbande caótico de la Concertación, los estudiantes, los trabajadores y los sectores populares necesitamos una alternativa surgida de nuestra propia experiencia, nuestras propias capacidades, nuestros propios sueños y proyectos. 

Sólo nosotros, hijos de trabajadores y pobladores, estudiantes, somo los responsables de revertir esta situación, con la sangre en la historia de las luchas de nuestro pueblo, prescindiendo de quienes administraron el actual modelo de desarrollo económico y social neoliberal y apuntando desde abajo y desde adentro del movimiento popular hacia todas las formas de explotación y dominación política, económica y culturales que impiden el desarrollo de nuestro potencial creativo, de nuestras propias vidas.

Ese es el desafío que como FeL hemos asumido y hemos, durante estos pocos pero intensos años, impulsado con fuerza. Y eso es precisamente de lo cual queremos dar cuenta: del resurgimieto de un nuevo proyecto popular en el Chile del siglo XXI articulado en torno a este nuevo paradigma político, que siendo más preciso de nuevo no tiene nada y que en Chile se desarrolló a principios del siglo XX de la mano de Magno Espinoza, Maria Caballero, Armando Tribiño, José Domingo Gómez Rojas, Juan Gandulfo, Manuel Rojas, Ernesto Miranda, Pedro Nolasco Arratia y muchos más; impulsando el trabajo estudiantil y sindical a través de la creación de federaciones como la FECH de los 20, la FORCH, las sociedades de Resistencia, la IWW y la CGT chilena. Y donde muchos otros más, compañeros de la clase como Luis Emilio Recabarren, Clotario Blest, Luis Vitale aportaron con su ejemplo y dedicación a la sangre de las venas de un nuevo proyecto popular. 

Y dar cuenta de la reaticulación del movimiento popular, de la mano de una juventud rebelde e hija de una generación cuyo proyecto político popular fue truncado por la dictadura militar y posteriormente abortado por los vericuetos de la política institucional llevada adelante por la Concertación y los partidos casi centenarios de la izquierda chilena, es nuestra intención. 

Desde la política estudiantil al desarrollo de un proyecto popular de clase y libertarios:

Entre las potencialidades que tiene el FeL se cuenta su aparato organizativo con presencia en la mayoría de las regiones del Chile histórico: de Arica a Puerto Montt, y su composición eminentemente juvenil desde estudiantes secundarios a terciarios. Dentro de las premisa bases de nuestra organización está el no confundir el “proyecto político popular” que intentamos desarrollar con las expresiones orgánicas y políticas del mismo. Seamos claros, durante décadas los partidos de la izquierda autoritaria se creyeron portavoces de la conciencia de clase y la expresión política de la verdadera vanguardia del proletariado, las más de las veces relegándolo a un segundo plano y en términos políticos, sólo considerándolos como masa a movilizar en función de sus respectivas plataformas de luchas. 

Para nosotros como libertarios, la organización no es un fetiche de estas características, sino que responde a la necesidad de nuclear compañeros con decisión y el ímpetu para impulsar distintas iniciativas en diferentes frentes de lucha: territorial-vecinal, estudiantil y el sindical, que es lo que hemos impulsado hasta este momento como movimiento libertario. 

Debo a aclarar que cuando me refiero a Movimiento Libertario hago referencia a un heterogéneo cúmulo de organizaciones políticas, políticas-sociales, iniciativas de afinidad, grupos de estudios, que si bien en primera instancia no están asociados a un referente político-orgánico en específico si se reconocen parte de una afinidad mayor que les da coherencia y que a través de las distintas redes de comunicación y plataformas organizativas en específico, nos permite plantear la constitución hoy en Chile de un fuerte movimiento Libertario que en los últimos tres años a experimentado un crecimiento subterráneo exponencial al interior el movimiento popular. Y las características de dicho trabajo movimentista no se restringen sólo a la desgastante política reivindicativa, sino que fundamentalmente con miras al desarrollo del movimiento libertario y del movimiento popular a través del fortalecimiento de lo sociocultural orientado a generar subjetividad libertaria y -el desafío principal- decantar didcha experiencia en un  polo político organizado partidariamente con vocación de poder contrahegemónico y con amplia inserción en la experiencia cotidiana de la clase obrera y los sectores populares. 

En ese plano de construcción podemos destacar el fuerte trabajo poblacional que hemos impulsado como movimiento libertario a través de la constitución de Bibliotecas Populares, Centros de Estudios Sociales, casas okupadas y librerías. Sólo por mencionar algunas podemos identificar la Biblioteca Comunitaria Ellini Elliot Sepúlveda en Arica, el Centro Social Flora Sanhueza y la Comunidad Organizada Nueva Aurora en la quinta región, la biblioteca Rodrigo Cisternas en Villa Francia, El Ateneo Obrero Alejandro Villalobos en la población Nueva Amanecer y El Centro Cultural Manuel Rojas en la Población Yungay de la Granja. En el plano estudiantil, está el Frente de Estudiantes Libertarios y los múltiples colectivos en los cuales participamos a lo largo de todo Chile. Existen Librerías como por ejemplo, la emblemática Librería Proyección en el centro de Santiago y el Centro de Estudios Sociales y Políticos en el mismo lugar. Está el impulso editorial autogestionario en papel que se desarrolla a lo largo de Chile y con una regularidad editorial envidiable a través de múltiples fancines y de periódicos como el Surco, Solidaridad, revista Acción Directa, revista Hombre y Sociedad (Ahora Política y Sociedad) y la revista Comunismo Libertario; y también todo el fuerte desarrollo de las plataformas informativas en la red que han sido fundamentales en la re-articulación del movimiento libertario. Hay un fuerte impulso investigativo de jóvenes estudiantes de todo Chile y una fuerte tendencia a la publicación de libros abiertamente anarquistas o libertarios. Para nadie hoy son desconocidos títulos como: La conquista del Pan, Dios y el Estado, Estatismo y anarquía, Los orígenes Libertarios del Primero de Mayo sólo por nombrar algunos. También está el fuerte desarrollo del muralismo político del cual movimiento libertario es emblemático y denodado promotor: muralistas como UMLEM con presencia en todo Chile, MLO y muralista Pedro Nolasco Arratia en Santiago y la Muralista José Huenaunte en Puerto Montt. Y muchas otras expresiones políticas específicas que no precisamos enunciar. Y en el plano sindical podemos destacar la actividad de sindicatos como el SINTEC y FETRAFOR, sindicatos de pescadores artesanales y un radio de influencia a través de compañeros que participan en otros sindicatos que me gustaría relevar, pero los constriñimientos del discurso así nos lo impiden. En el sector de los profesores, está la publicación Hecho a Mano y la Corriente Popular de Educación. 

Menciono estas iniciativas sólo para cuenta del trabajo de los jóvenes desde lo libertario, puesto que lo más importante de relevar es que las prácticas de la cultura política libertaria no se restringen a una expresión identitaria o ideológicamente anarquista, sino que se expande de manera transversal a otras expresiones políticas e ideológicas y su radio de influencia en estos momentos difícilmente es cuantificable y está presente con fuerza en el movimiento popular. 

En el ámbito nacional, un ejemplo reciente de ello fue lo que sucedió en Magallanes a principio de año y en el plano internacional, las movilizaciones en España que bajo la consigna “democracia radical ya” tienen sitiado el Estado hispano del viejo continente. 

Finalmente quiero relevar el rol del Frente de Estudiantes Libertarios en la construcción de un movimiento libertario a nivel continental. El FeL se ha constituido como un espacio de coordinación que ha expandido su influencia a Perú, Bolivia, Brasil y, sobre todo, Argentina. En ese sentido saludamos con alegría a los compañeros del reciente creado Frente de Estudiantes libertarios de Argentina y saludamos a los compañeros ecuatorianos, uruguayos, brasileños y peruanos que prontamente se sumarán al proyecto FeL. 

Finalmente queremos saludar a todos los compañeros que con su dedicación y tesón han contribuido con un granito de arena pero con mucho potencial, al resurgimiento latinoamericano y chileno de un proyecto político de clase, libertario y antiautoritaruio. 

Como observan, los libertarios y/o anarquistas hemos llegado con fuerza, con más de un siglo de experiencia de revoluciones truncadas, de matanzas, de luchas; los libertarios hoy volvemos con claridad política y crítica, con la sangre y la experiencia de la clase obrera, sus luchas y frustraciones, sus proyectos históricos, con los compañeros caídos en nuestra memoria histórica, con Daniel Menco, Claudia López, Rodrigo Cisternas, Alex Lemún, Matías Catrileo, Yonhy Cariqueo, Jaime Mendoza Collio, desde abajo y con todos, construyendo Poder Popular contra el Estado y el Capital. 

 Por el Socialismo y la Libertad 
¡Arriba los y las que luchan!
25 de mayo del 2011, Santiago.
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